El mundo del deporte se detuvo este domingo para ser testigo de una proeza que parecía imposible. El keniano Sabastian Sawe inscribió su nombre en la inmortalidad al ganar el Maratón de Londres con un registro de 1h59m30s. Con esta marca, Sawe no solo se llevó la victoria, sino que destrozó el récord mundial previo de Kelvin Kiptum (2:00:35), marcando un antes y un después en las pruebas de fondo.
Un duelo de titanes en el asfalto londinense
La competencia mantuvo un ritmo frenético desde el inicio, con un pelotón de élite que incluía a figuras de la talla de Tamirat Tola y Amos Kipruto. Sin embargo, la verdadera batalla comenzó después del kilómetro 30. En ese punto, Sawe y el etíope Yomif Kejelcha se despegaron del resto, protagonizando un mano a mano que mantuvo en vilo a los miles de espectadores. Kejelcha finalmente cruzó la meta en 1h59m41s, logrando también un tiempo estratosférico que, en cualquier otra circunstancia, hubiera sido el récord del día.
El sprint hacia la eternidad
Al entrar en el último kilómetro, la posibilidad de bajar las dos horas era real. Sawe lanzó un ataque demoledor que dejó sin respuestas a su rival. “Empezamos la carrera muy bien y en el final me sentía muy fuerte”, declaró el keniano a la BBC, destacando que el nivel de sus competidores fue clave para alcanzar este registro. El promedio de velocidad fue asombroso: 2 minutos y 49 segundos por kilómetro, un ritmo que desafía la lógica de la fatiga humana.
Domingo de récords también en la rama femenina
La jornada en Londres fue perfecta, beneficiada por una temperatura ideal de 16 grados. En la categoría femenina, la gloria fue para la etíope Tigst Assefa, quien no se quedó atrás y mejoró su propia marca mundial al finalizar la prueba en 2h15m41s. De esta manera, la capital británica ratificó su estatus como el escenario predilecto para las grandes gestas del atletismo contemporáneo.






