Los dispositivos tecnológicos capaces de registrar diferentes parámetros de salud se volvieron cada vez más habituales. Smartwatch, tensiómetros digitales y sensores de frecuencia cardíaca forman parte de la vida cotidiana de muchas personas, pero surge una pregunta inevitable: ¿hasta qué punto se puede confiar en sus mediciones?
El cardiólogo Facundo Lezana abordó el tema durante una entrevista con Nancy Urquiza y Víctor Gauna en el programa “A Primera Hora”, por LV11, y explicó qué herramientas pueden resultar útiles y cuáles requieren mayores precauciones.
“Sí, sirven. Hay que ver qué tipo de dispositivos son”, comenzó señalando el profesional.
Uno de los puntos centrales pasa por los aparatos utilizados para medir la presión arterial en el hogar. En ese aspecto, Lezana marcó una diferencia importante entre los tensiómetros que trabajan sobre el brazo y aquellos colocados en la muñeca.
Tensiómetro de brazo o de muñeca: cuál recomienda
“Lo que las sociedades recomiendan es un dispositivo de manguito de brazo, no de muñeca”, explicó el cardiólogo.
Para Lezana, el método tradicional utilizado por los profesionales continúa ofreciendo una mayor precisión. Sin embargo, reconoció que un tensiómetro electrónico de brazo representa una herramienta práctica para una persona que necesita realizar controles en su domicilio y no sabe utilizar los equipos tradicionales.
La clave, en esos casos, es no quedarse necesariamente con una única medición.
El especialista explicó que diferentes guías aconsejan efectuar dos o tres controles y obtener un promedio para contar con una referencia más confiable.
“Estos dispositivos no son tan exactos como los tradicionales. Entonces, lo que se sugiere es la realización de dos o tres medidas y que de ahí se tome un promedio”, detalló.
¿Los smartwatch realmente pueden controlar el corazón?
Los relojes inteligentes también ocuparon un lugar importante en la conversación. Muchos modelos actuales permiten conocer la frecuencia cardíaca e incluso ofrecen funciones relacionadas con la presión arterial o la realización de registros similares a un electrocardiograma.
Sobre la medición de la presión mediante sensores, Lezana manifestó mayores reparos y explicó que el procedimiento convencional requiere comprimir la arteria para obtener el registro.
Distinto es el caso de la frecuencia cardíaca.
Según señaló, existen incluso investigaciones científicas que analizaron la utilización de smartwatch para detectar determinadas alteraciones del ritmo cardíaco.
Entre ellas mencionó la fibrilación auricular, una arritmia que algunos dispositivos pueden advertir y registrar.
En determinados equipos, incluso es posible obtener un registro que luego puede resultar de utilidad cuando la persona consulta en una guardia tras experimentar síntomas.
De todos modos, el especialista dejó en claro que estos dispositivos funcionan como herramientas de referencia y no reemplazan la evaluación médica.
Qué hacer ante una presión elevada
Lezana también pidió evitar que una lectura aislada o un síntoma provoquen decisiones apresuradas.
“Si uno es hipertenso o tiene síntomas que a lo mejor atribuye a hipertensión arterial, lo correcto es ir a una guardia de un sanatorio o acudir a algún servicio de emergencia que controle la presión”, explicó.
Cuando esto no sea posible inmediatamente, un tensiómetro electrónico de brazo puede brindar una referencia en el hogar.
Además, remarcó que síntomas como dolor de cabeza o dolor de cuello no necesariamente significan que una persona tenga la presión elevada.
“La hipertensión arterial en la gran mayoría de veces se manifiesta en forma asintomática”, advirtió.
Por eso, una medición adecuada resulta fundamental antes de relacionar automáticamente una molestia con un episodio hipertensivo.
Frío e hipertensión: por qué hay que prestar atención
La entrevista también permitió abordar un tema especialmente importante ante las jornadas de bajas temperaturas en Santiago del Estero.
El cardiólogo explicó que el frío puede generar vasoconstricción, es decir, un estrechamiento de los vasos sanguíneos. Ese mecanismo aumenta la resistencia periférica y puede favorecer una elevación de la presión arterial.
Por ese motivo, recomendó especialmente a los pacientes hipertensos mantenerse bien abrigados y reducir la exposición al frío intenso.
La protección debe alcanzar distintas partes del cuerpo, entre ellas cabeza, boca, pies y piernas, según indicó durante la entrevista.
Aunque Santiago del Estero no suele atravesar períodos demasiado prolongados de temperaturas extremadamente bajas, Lezana remarcó la importancia de adoptar estas precauciones cuando aparecen jornadas de frío intenso.
La tecnología, en definitiva, puede convertirse en una aliada para llevar un seguimiento cotidiano, siempre que se utilicen dispositivos adecuados, se interpreten correctamente sus resultados y no se sustituya con ellos la consulta profesional.






