Mientras continúa la investigación en torno a la situación denunciada en el Club Estrella Roja, aparecen nuevos elementos sobre lo que estarían atravesando algunas de las jóvenes involucradas. Uno de los principales interrogantes pasa por conocer por qué, pese a los testimonios que trascendieron, algunas todavía no habrían avanzado con una denuncia formal.
El abogado Carlos Ríos López, quien tomó contacto con algunas de ellas y presentó la denuncia que dio lugar a las actuaciones, dialogó con Nuevo Diario y sostuvo que existen dos factores que aparecen de manera recurrente: el miedo y la vergüenza.
Según explicó el letrado, detrás de la dificultad para hablar también existiría el temor de quedar solas una vez que el caso avance y de perder un espacio que, para muchas, representa mucho más que la práctica de una disciplina deportiva.
“Era su único ámbito de pertenencia y un sueño alcanzado”
Ríos López puso especial énfasis en el vínculo que las jóvenes habrían construido con el club.
“Era su único ámbito de pertenencia y un sueño alcanzado”, expresó el abogado al describir la importancia que tendría la institución en la vida cotidiana de algunas de ellas.
De acuerdo con su relato, detrás de cada entrenamiento y competencia existe además un importante esfuerzo personal y familiar. Rifas, sorteos y ventas para conseguir indumentaria o afrontar diferentes gastos forman parte de las actividades que muchas realizan para poder continuar practicando el deporte.
Ese sentido de pertenencia permitiría comprender, según la mirada del profesional, por qué algunas jóvenes habrían continuado vinculadas con la institución incluso después de las situaciones que ahora son materia de investigación.
Alejarse del lugar, remarcó, tampoco resultaría una decisión sencilla.
El reclamo por el acompañamiento a las jóvenes
El abogado también puso el foco sobre la respuesta institucional posterior a que los primeros testimonios comenzaran a conocerse.
Para Ríos López, apartar a las personas señaladas no sería suficiente. Consideró necesario generar mecanismos de acompañamiento y contención para aquellas jóvenes que podrían encontrarse directamente afectadas.
El planteo apunta especialmente a que puedan contar con un ámbito en el que se sientan seguras para hablar y sepan que no quedarán solas en caso de decidir avanzar judicialmente.
En ese sentido, el profesional cuestionó el rol de las instituciones y consideró fundamental que tanto estas como las propias familias generen las condiciones necesarias para que las jóvenes puedan expresarse sin temor.
Una investigación que continúa abierta
El caso continúa bajo investigación y será la Justicia la encargada de establecer las eventuales responsabilidades y determinar qué ocurrió.
Mientras tanto, de acuerdo con lo manifestado por Ríos López, algunas de las jóvenes continuarían atravesando un escenario marcado por el temor, la vergüenza y la incertidumbre respecto de las consecuencias que podría tener una denuncia.
Por ese motivo, el planteo del abogado trasciende ahora el terreno estrictamente judicial: reclama contención, acompañamiento y garantías para que las presuntas víctimas puedan hablar sin sentirse desprotegidas.
La evolución de la causa y la posibilidad de que se incorporen nuevos testimonios serán claves para determinar los próximos pasos de una investigación que todavía permanece abierta.






