El juicio oral que busca determinar las responsabilidades penales en torno al fallecimiento de Diego Armando Maradona, ocurrido el 25 de noviembre de 2020, sumó una de sus jornadas más complejas y dramáticas. El neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los siete acusados bajo la carátula de homicidio simple con dolo eventual, hizo uso de su derecho a defensa ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón para desmarcarse de las acusaciones de negligencia médica.
Durante una extensa alocución, Luque respaldó su postura con carpetas médicas, bibliografía y estudios de imágenes con el fin de desacreditar las pericias forenses oficiales firmadas por los especialistas Carlos Mauricio Cassinelli y Federico Corasaniti. El imputado alegó de forma tajante que su rol se limitaba estrictamente al plano neuroquirúrgico y que el exjugador no padecía la miocardiopatía dilatada que describió la autopsia, argumentando que Maradona no tomaba medicación para el corazón desde el año 2007.
Escándalo en la sala y testimonios de la Clínica Olivos:
Abandono de sala: El punto álgido de la audiencia ocurrió cuando Luque proyectó imágenes explícitas de la autopsia para intentar validar su hipótesis de que "no había edema" visible en las extremidades del paciente. Ante el crudo escenario, Jana y Gianinna Maradona, presentes en el lugar, se retiraron conmocionadas e indignadas de la sala de debates.
La advertencia de terapia intensiva: En la misma jornada compareció Fernando Villarejo, jefe de terapia intensiva de la Clínica Olivos. El profesional ratificó que Luque operaba como el médico de cabecera de Diego y reveló que los médicos del sanatorio se opusieron firmemente a la mudanza al barrio cerrado de Tigre.
La recomendación desoída: Según Villarejo, la sugerencia médica formal consistía en trasladar a Maradona a una clínica especializada en rehabilitación y adicciones, provista de un equipo interdisciplinario apto para contener a un "paciente complejo".
Posteriormente brindó su testimonio el jefe de cardiología de la misma institución médica, Sebastián Nanni, quien detalló los controles y exámenes complementarios de rutina que se le practicaron al astro futbolístico durante los días previos a recibir el alta tras la operación del hematoma subdural.
El proceso judicial avanza a paso firme intentando desentrañar si existió un "plan criminal" o una desatención generalizada en la polémica internación domiciliaria. Cabe recordar que, además de Luque, se encuentran en el banquillo de los acusados la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el médico clínico Pedro Di Spagna, la coordinadora médica Nancy Forlini y los efectores de enfermería Ricardo Almirón y Mariano Perroni.






