El video de un vecino de Nordelta disparando contra carpinchos volvió a poner en discusión la convivencia entre el desarrollo urbano y la fauna silvestre en uno de los complejos residenciales más conocidos del país.
A partir de las imágenes que generaron conmoción, Silvia Soto, ambientalista e integrante de La Voz de los Carpinchos, dialogó con Víctor Gauna y Nancy Urquiza en A Primera Hora, por LV11, y planteó que el episodio no debería analizarse como un hecho aislado.
Para Soto, lo ocurrido representa “una expresión máxima de violencia” y debe observarse dentro de un conflicto mucho más amplio relacionado con el territorio que ocupan naturalmente los carpinchos y el avance de las urbanizaciones.
“Al gatillar contra la fauna silvestre protegida es de un mensaje y una violencia tal”, sostuvo durante la entrevista.
“Nos preocupa que pueda escalar cada vez más”
Soto aseguró que existen otros episodios recientes que fueron denunciados y que, desde su perspectiva, obligan a mirar el caso dentro de un contexto mayor.
Según relató, durante el fin de semana anterior habría aparecido otro carpincho presuntamente baleado, situación que fue denunciada y que, de acuerdo con su versión, se encuentra bajo intervención de la Fiscalía de Benavídez.
También mencionó el hallazgo del cuerpo de otro ejemplar en inmediaciones de un helipuerto y la aparición de cuatro carpinchos muertos junto a una laguna, en una zona donde se desarrollaban movimientos de suelo.
La ambientalista remarcó que las circunstancias y eventuales responsabilidades detrás de esos episodios deberán ser determinadas por las investigaciones correspondientes.
En ese escenario, consideró especialmente preocupante que pueda instalarse la idea de justificar agresiones contra los animales por una supuesta superpoblación o por las molestias que puedan generar.
“Si empezamos a fundamentar que si algo nos molesta, algo nos parece que sobra o no nos gusta y podemos gatillarle o matarlo, me parece que es una puerta demasiado peligrosa”, expresó.
¿Cómo es realmente convivir con los carpinchos?
Durante la conversación, los conductores le preguntaron cómo es la convivencia cotidiana con estos animales, más allá de las imágenes que suelen circular por redes sociales.
Soto afirmó que su experiencia es pacífica y contó que su propia vivienda funciona como un corredor por el que circulan ejemplares.
“Yo tengo mi casa abierta. Mi misma casa es un corredor biológico. Pasan por mi casa”, explicó.
En esos momentos, señaló, presta especial atención a sus perros y su gato para evitar que los asusten y obliguen a modificar sus recorridos.
Para la ambientalista, allí aparece una diferencia fundamental entre las mascotas y los animales silvestres: los primeros tienen un hogar definido por sus familias, mientras que la fauna encuentra su hogar en el propio territorio.
El conflicto entre vecinos por el futuro de los animales
Soto reconoció que dentro de Nordelta existen posiciones muy diferentes respecto de qué hacer con la población de carpinchos.
Según explicó, existe una presentación judicial impulsada por vecinos que pretende relocalizar ejemplares y aplicar medidas para controlar su reproducción, además de otros planteos vinculados con el régimen de protección de la especie.
La organización que integra mantiene una posición opuesta.
Soto también cuestionó la instalación de alambrados, cercos y dispositivos eléctricos en zonas costeras, al considerar que pueden interferir con el desplazamiento de una especie que necesita transitar permanentemente entre la tierra y el agua.
“La fauna silvestre, su hogar, es el territorio que estamos habitando”, sintetizó.
Corredores biológicos como alternativa
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue qué solución proponen quienes defienden la permanencia de los animales.
Soto aseguró que todavía existen espacios que podrían preservarse y recuperarse como corredores biológicos y áreas naturales de refugio.
Según afirmó, habría más de 300 hectáreas donde todavía sería posible trabajar sobre esa planificación antes de que avance completamente la urbanización.
“Estamos a tiempo de que se configuren de antemano los corredores biológicos”, sostuvo.
La propuesta incluye mantener las costas libres para permitir el desplazamiento de la fauna y recuperar sectores con vegetación nativa.
La ambientalista contó además que la organización detectó un espacio público que comenzó a intervenir con plantación y siembra de especies nativas, buscando recuperar las condiciones naturales del lugar.
“Me consideran la enemiga”
La exposición pública de Soto en defensa de los carpinchos también le generó conflictos dentro de Nordelta.
Durante A Primera Hora reconoció que algunos sectores llegaron a considerarla “enemiga” y aseguró haber atravesado situaciones de hostigamiento por su actividad.
Explicó, sin embargo, que no trabaja sola, sino como parte de una red integrada por vecinos de Nordelta y personas de otras zonas de Tigre y de la Ciudad de Buenos Aires.
“Me han dicho que me vaya”, relató al describir algunas de las reacciones que recibió.
Pese a ello, sostuvo que continuará visibilizando la problemática y destacó el acompañamiento que reciben desde distintos lugares.
Un debate que excede el video
Para Soto, las imágenes del hombre disparando representan solamente la expresión más visible de una discusión que lleva años.
El planteo de la ambientalista apunta a revisar cómo se desarrollan las urbanizaciones en territorios previamente ocupados por fauna silvestre, cuánto espacio se preserva y qué mecanismos existen para garantizar la convivencia.
También señaló que existen actuaciones judiciales relacionadas con diferentes intervenciones ambientales en la zona y mencionó una medida cautelar que, según explicó durante la entrevista, establece restricciones sobre determinadas acciones vinculadas con los carpinchos.
Más allá de las distintas posiciones existentes entre los vecinos, Soto insistió en que la respuesta no puede pasar por eliminar aquello que resulta incómodo.
“Hay formas de ser respetuosos con tu entorno”, remarcó.
Y dejó una idea que atravesó toda la conversación con LV11: para encontrar una solución al conflicto de Nordelta, primero hay que comprender que los carpinchos no llegaron después de la urbanización, sino que forman parte de la fauna que ya habitaba ese territorio.






