Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años desalojada de su vivienda en Madrid, falleció tras permanecer dos semanas internada. La anciana, quien residió durante siete décadas en el mismo inmueble del distrito de Retiro, había sido ingresada al Hospital Gregorio Marañón tras ser expulsada de su hogar por un conflicto contractual de alquiler.
El caso derivó en una intensa oleada de manifestaciones y reclamos sociales en toda España. La movilización ciudadana congregó a unas 25.000 personas en la capital bajo la consigna “Ni una Maricarmen más”, impulsando acampadas en la Puerta del Sol y el pedido de un paquete legislativo de emergencia para frenar los desahucios a personas vulnerables y regular los contratos de arrendamiento.
El impacto de la tragedia escaló al plano político institucional e internacional. El suceso, que motivó pronunciamientos del papa León XIV sobre la crisis habitacional, coincidió con el rechazo parlamentario de decretos sobre alquileres impulsados por el gobierno de Pedro Sánchez, la posterior disolución del Congreso y la convocatoria a elecciones generales anticipadas.






