Un vecino de la localidad de Icaño, de apellido Leguizamón, atraviesa horas de profunda indignación tras radicar una denuncia formal en la Comisaría Comunitaria 55. El hombre fue víctima de un episodio de discriminación y trato indigno mientras regresaba desde Liniers hacia el interior santiagueño en una unidad de transporte de larga distancia, donde un síntoma de su enfermedad fue confundido con una conducta delictiva.
El calvario en plena ruta
El hecho se desencadenó el pasado 2 de mayo, cuando el pasajero se vio en la necesidad de utilizar el sanitario del colectivo con una frecuencia mayor a la habitual. Según consta en el acta policial, esta conducta responde estrictamente a su cuadro de diabetes, una patología crónica que tiene entre sus síntomas clínicos la micción frecuente. Sin embargo, lejos de recibir asistencia o comprensión, el chofer de la unidad calificó el comportamiento como una "actitud sospechosa".
Humillación pública y requisa
Sin mediar palabra con el pasajero, el conductor dio aviso a las fuerzas de seguridad. Al arribar a un puesto de control, efectivos de la Gendarmería Nacional obligaron a Leguizamón a descender del vehículo. Frente a la mirada del resto de los viajantes, el hombre fue sometido a una requisa integral de su persona y sus pertenencias, en un procedimiento que el denunciante calificó como humillante y carente de toda humanidad.
Exigencia de disculpas y capacitación
Tras el lamentable suceso, el damnificado presentó un descargo formal por maltrato y trato indigno. En su escrito, el vecino santiagueño no solo exige que la empresa de transporte le brinde disculpas por escrito, sino que además solicitó que se implementen medidas urgentes de capacitación para el personal, con el fin de que sepan cómo tratar a personas con condiciones de salud crónicas y evitar que otros pasajeros vuelvan a sufrir semejante atropello.






