La comunidad santiagueña en el exterior comparte sus vivencias frente a las contingencias climáticas que afectan a Europa. En comunicación exclusiva con la radio de los santiagueños, Ramiro Pichinini describió el preocupante panorama que se vive en el Viejo Continente. “Aquí es algo normal, esta es la temporada de incendios y como es un clima muy seco, es normal que se genere el fuego. Lo atípico de esta temporada es que está habiendo muchos incendios cerca de zonas pobladas, ya sea de viviendas o barrios, y el fuego está llegando muy cerca de las casas”, alertó.
De acuerdo con lo expresado por Pichinini, las autoridades policiales, de bomberos y del ayuntamiento local señalan que, más allá de la fuerte sequía estacional, el factor desencadenante radica en descuidos humanos. “Son incendios provocados accidentalmente por los vecinos, que a lo mejor se ponen a quemar alguna basura o algo, se va de control y se prende fuego todo”, detalló. El último gran incidente se registró en la ribera del río Segura —curso de agua que atraviesa el medio de la ciudad de Murcia—, donde las llamas se propagaron hacia un barrio residencial, obligando el despliegue de helicópteros hidrantes para arrojar agua sobre los márgenes y los techos de los inmuebles.
El contraste con los bomberos argentinos y reglas estrictas
Habiendo formado parte del cuerpo de bomberos en Santiago del Estero durante una etapa de su vida, Ramiro confesó que observar el despliegue le genera una fuerte adrenalina y deseos de ayudar. No obstante, marcó diferencias sustanciales respecto de la organización del servicio en ambos países:
Profesionalización remunerada: En España los bomberos no son voluntarios; perciben un sueldo y se desempeñan como funcionarios públicos tras realizar una carrera formal.
Recursos económicos: Cuentan con un nivel de equipamiento tecnológico y financiero que “en cualquier parte de Argentina es impensable”.
Prohibiciones severas: Existen normativas sumamente estrictas para prevenir siniestros, tales como la prohibición absoluta de hacer fuego o asados en zonas de camping, bosques e incluso en las playas.
Una historia de amor en plena pandemia y las costumbres locales
Al ser consultado sobre sus motivos personales para emigrar, Pichinini reveló una llamativa historia que comenzó a fines de 2022. “En diciembre van a ser cuatro años que estoy aquí en Murcia. Decidí venirme porque conocí a una murciana, mi esposa y madre de mi hijo. Nos conocimos en pandemia a través de un videojuego en el que pasábamos el tiempo libre, empezamos a hablar por el chat del juego, luego por WhatsApp, y de ahí nos pusimos de acuerdo. Vendí unas cosas que tenía, dejé mi trabajo y me vine”, rememoró con simpatía.
En lo que respecta al clima, el santiagueño admitió que la combinación de altas temperaturas y la cercanía de la zona costera genera una humedad sofocante que transformó su habitual gusto por la época estival. “A mí el verano me encantaba, pero he llegado aquí a Murcia, descubrí lo que es el verdadero calor y empecé a odiar el verano. Por más que haga 30 grados, la humedad lo vuelve insoportable”, comparó en relación al calor seco de su tierra natal.
Finalmente, al hablar de las tradiciones culinarias de la región, destacó las denominadas "migas" como el plato típico por excelencia de Murcia. Explicó que se trata de una masa frita acompañada de chorizo y otros embutidos, cuya estricta tradición dicta que debe ser consumida exclusivamente los días de lluvia o en la jornada posterior a las precipitaciones, aseimilándose culturalmente a la costumbre santiagueña de comer polenta o guiso cuando desciende la temperatura.






