El renovado reclamo del Gobierno nacional por la soberanía de las Islas Malvinas volvió a poner en primer plano la Base Naval Integrada de Ushuaia, un proyecto estratégico iniciado durante la gestión de Alberto Fernández que, después de casi cuatro años, registra apenas un 9,13% de avance físico. La administración de Javier Milei reasignó fondos del área de Defensa y ahora busca acelerar las obras en Tierra del Fuego.
La base se encuentra en un punto geopolíticamente relevante del extremo sur argentino, a unos 700 kilómetros de las Islas Malvinas, y fue concebida también como una pieza fundamental para la logística antártica.
Un día después del mensaje presidencial en el que Milei volvió a referirse a la soberanía sobre las islas, el Ejecutivo oficializó una reasignación presupuestaria destinada al área de Defensa.
Más de $200.000 millones vinculados a proyectos en Ushuaia y la Antártida
Mediante un decreto, el Gobierno reasignó $218.000 millones para Defensa, de los cuales más de $200.000 millones quedaron vinculados a la Base Naval Integrada de Ushuaia y a la Base Antártica Conjunta Petrel.
En ese contexto, el canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, tienen previsto viajar a Ushuaia para anunciar formalmente la reactivación de los trabajos.
La intención del Ejecutivo es comenzar a mostrar avances concretos después de años en los que el proyecto prácticamente no consiguió abandonar sus etapas iniciales.
Una obra que comenzó en 2022 y apenas supera el 9%
La construcción actual fue lanzada formalmente en marzo de 2022, durante la presidencia de Alberto Fernández y con Jorge Taiana al frente del Ministerio de Defensa.
Su financiamiento se instrumentó mediante el Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF) y la ejecución quedó en manos de Tandanor, el astillero estatal.
El predio está ubicado dentro del Batallón de Infantería de Marina N°4.
Sin embargo, casi cuatro años después, los números muestran el fuerte retraso del proyecto: el último dato oficial ubica el avance físico en 9,13% y el financiero en 19,40%.
Entre 2021 y 2025, la inversión acumulada informada ronda los $2.474 millones.
Tandanor suspendió los trabajos en diciembre de 2023 y durante 2024 el proyecto no contó con inversión presupuestaria.
Cómo será la Base Naval Integrada de Ushuaia
El proyecto es considerablemente más amplio que la construcción de un simple muelle.
Entre las principales obras previstas aparecen:
- Un muelle de 1.050 metros lineales, con una superficie de 15.640 metros cuadrados y profundidades de entre 6 y 16 metros.
- Un edificio de servicios marítimos de 2.540 metros cuadrados.
- 10.100 metros cuadrados de infraestructura logística antártica, con talleres, depósitos, cámaras frigoríficas, sectores administrativos y almacenamiento de combustibles.
- Una segunda fase con 39.000 metros cuadrados para instalaciones del comando, oficinas, talleres y alojamientos.
La construcción está organizada en tres etapas, cuyos plazos originalmente estimados son de 36, 48 y 60 meses.
Hasta ahora, entre los trabajos ejecutados aparecen movimientos de suelo destinados a dos galpones modulares de 1.250 metros cuadrados cada uno y las fundaciones y platea de hormigón de uno de ellos, realizadas en mayo de 2025.
Cuánto costaría terminar la base
El costo definitivo es otro de los interrogantes.
El entonces ministro de Defensa Luis Petri estimó el proyecto en alrededor de US$300 millones, aunque otras proyecciones citadas para la obra elevaron el cálculo hasta un rango de US$400 millones a US$500 millones.
Durante 2025, el Gobierno destinó aproximadamente US$163 millones provenientes de un crédito específico para el muelle, infraestructura asociada, maquinaria y equipamiento.
El Presupuesto 2026, sin embargo, no incorporó una partida específica para la Base Naval Integrada, situación que generó pedidos de informes en el Congreso.
Milei explicó que la nueva financiación provendrá de reasignaciones de partidas existentes dentro del Ministerio de Defensa, en lugar de una asignación presupuestaria adicional.
La siguiente apuesta será el Presupuesto 2027, donde el Ejecutivo pretende incorporar partidas específicas para continuar el proyecto.
¿Habrá presencia militar de Estados Unidos?
La Base Naval Integrada también quedó atravesada durante los últimos años por interrogantes vinculados con la cooperación internacional.
Desde el Ministerio de Defensa remarcaron que se trata de una base argentina y no de una instalación militar combinada, por lo que el proyecto no contempla una presencia permanente de tropas extranjeras.
El vocero presidencial Adrián Ravier aseguró además que Estados Unidos no se encuentra detrás del financiamiento de la construcción.
El tema cobró particular relevancia luego de que, en abril de 2024, Milei visitara la base junto con la entonces jefa del Comando Sur estadounidense, Laura Richardson, el entonces embajador Marc Stanley y el ministro Petri.
“Queremos reforzar nuestra alianza estratégica con Estados Unidos”, había expresado Milei durante aquella visita a Ushuaia.
Malvinas, Antártida y una ubicación estratégica
La importancia de la obra excede su infraestructura portuaria. Ushuaia ocupa una posición estratégica por su cercanía con Malvinas y su proyección hacia la Antártida, dos elementos centrales dentro de los intereses argentinos en el Atlántico Sur.
El proyecto tiene, además, antecedentes que se remontan a la década de 1990, cuando Tierra del Fuego comenzó a impulsar iniciativas para desarrollar un polo portuario y logístico vinculado con la actividad antártica.
Ahora, tras sucesivos anuncios y años de escaso progreso, el Gobierno busca sacar a la Base Naval Integrada de una etapa preliminar que, después de casi cuatro años, dejó solamente un 9,13% de avance físico.
La ingeniera Alejandra Portatadino, directora del proyecto, tendrá a su cargo una obra que vuelve a ocupar un lugar central en la agenda de Defensa en momentos en que el Ejecutivo volvió a instalar el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas.






