La madrugada capitalina sumó un episodio dramático en los pasillos de la guardia del Hospital Regional. Una muchacha tuvo que ser internada de urgencia, retorciéndose de dolor y protagonizando un caso médico difícil de creer.
Pasada la una y veinte de la mañana de este jueves, el personal policial que cumple el servicio adicional en el nosocomio alertó sobre el ingreso crítico de una joven de 21 años. La paciente arribó a toda prisa desde un domicilio de la avenida Roca.
Acompañada por su compañera de departamento, la joven presentaba un cuadro de abdomen agudo que requería asistencia inmediata. En medio de la desesperación por verla sufrir, la amiga decidió romper el silencio y le confió a los médicos el supuesto motivo del colapso.
Allí habría relatado que durante la mañana del miércoles la muchacha habría ingerido una serie de pastillas para intentar interrumpir un embarazo de apenas tres semanas.
La médica cirujana de turno tomó las riendas de la emergencia y ordenó una batería de estudios para estabilizar a la paciente ante la toxicidad de los potentes fármacos. Sin embargo, la sorpresa se adueñó de la sala cuando revisaron los primeros resultados.
Al realizarle la ecografía pélvica de rigor, la profesional habría comprobado que la paciente jamás había cursado embarazo alguno.
Ya fuera de peligro, la joven terminó siendo derivada al sector de maternidad para quedar bajo estricta observación y limpiar su organismo, cerrando una noche de pánico por una gestación que solo habría existido en su imaginación.






