Un aberrante y estremecedor crimen ocurrido en el estado de Alabama, Estados Unidos, generó una profunda conmoción internacional luego de que una mujer de 65 años confesara haber asesinado a su esposo por sentirse sumamente irritada por sus constantes cuidados y atenciones médicas. La acusada, identificada por la Justicia como Sheri Mitchell-Clutts, fue detenida de inmediato y enfrenta cargos criminales por homicidio agravado tras admitir la autoría del disparo letal.
El fatídico episodio se registró el pasado 10 de mayo en la vivienda que la pareja compartía desde hacía años. Efectivos de la Policía local acudieron al inmueble tras un llamado de emergencia y encontraron a la víctima, Timothy Clutts, de 69 años, ya sin signos vitales, sentado sobre su sillón reclinable y con una certera herida de arma de fuego localizada en la zona del pecho.
De acuerdo con las precisiones recolectadas por la investigación, Sheri se recuperaba de una cirugía a corazón abierto realizada pocas semanas antes, y su esposo se encargaba personalmente de asistirla en cada una de sus necesidades diarias. El reporte oficial detalló que el hombre ingresó de manera silenciosa a la habitación para verificar el estado de salud de su pareja, la tocó suavemente para despertarla y le consultó si tenía hambre. Tras llevarle el almuerzo, fue atacado a tiros sin mediar palabra.
Aunque en una primera instancia la mujer intentó justificar el ataque alegando que se había sentido bajo amenaza dentro de la habitación, las contradicciones de su relato la llevaron a reconocer que simplemente estaba molesta por la presencia continua de su esposo en la casa. El sheriff del condado de Franklin, Shannon Oliver, confirmó que la acusada fue directa y tajante en su confesión, por lo que la Justicia ordenó pericias psiquiátricas urgentes para evaluar su estado mental y la posible influencia de los potentes medicamentos postoperatorios. Sheri Mitchell-Clutts permanece alojada en una celda de máxima seguridad sin derecho a fianza.






