La conmemoración oficial de la gesta patria en Santiago del Estero tuvo su epicentro religioso con una fuerte convocatoria institucional y un mensaje de profunda reflexión civil. El arzobispo Vicente Bokalic presidió la tradicional misa del Tedeum, un encuentro que reunió en los bancos principales al gobernador de la provincia, Elías Suárez, y al senador nacional Gerardo Zamora, junto al arco político y social de la capital.
En su alocución, el máximo referente de la Iglesia local despojó a la fecha de su condición de mero recuerdo escolar para definirla como una tarea colectiva que se reactualiza día a día. Bokalic interpeló la realidad contemporánea señalando que la soberanía nacional no concluyó en el siglo XIX, sino que constituye un camino dinámico atravesado por los complejos desafíos económicos, políticos y culturales que hoy golpean a los ciudadanos.
El llamado a deponer las disidencias políticas
El núcleo de la homilía estuvo marcado por una lectura crítica de la fragmentación social y la necesidad de recuperar los consensos democráticos fundamentales. El prelado recordó que las disidencias ideológicas ya existían entre los congresales de Tucumán, pero rescató que la grandeza de aquellos hombres radicó en priorizar el destino de la patria por encima de las facciones, una conducta que consideró urgente replicar en el escenario dirigencial actual.
"Cuando predominan intereses particulares, se vuelve muy difícil construir acuerdos que hagan posible una sociedad más inclusiva", sentenció Bokalic en un claro mensaje hacia el sector político.
Finalmente, el arzobispo ratificó el compromiso de la Iglesia santiagueña para funcionar como un canal de escucha y acompañamiento mutuo, sin pretensiones de uniformidad. El Tedeum concluyó con un enérgico llamado a la comunidad para asumir un rol activo en la construcción de la justicia, entendiendo que la madurez de una nación se mide por su capacidad de integrar todas las voces en un proyecto común.






