Un vecino de Frías vivió una desagradable sorpresa al momento de cocinar milanesas de carne compradas en un quiosco del centro de la ciudad. El kilo estaba exhibido a $16.000, y la compra fue por una cantidad menor, pero al revisar los productos notó que no tenían el color rojo característico de la carne vacuna y eran excesivamente finas, lo que generó alarma sobre su calidad y posible procedencia.
La noticia se difundió rápidamente a través de redes sociales, donde otros vecinos expresaron su preocupación y respaldaron el reclamo que será realizado ante el comercio correspondiente.
El episodio encendió una señal de alerta entre consumidores y comerciantes, resaltando la necesidad de extremar los controles sobre los productos cárnicos recibidos de distribuidores, para prevenir riesgos a la salud pública.