Ante el importante aumento del caudal del río Dulce —provocado por las persistentes lluvias en Tucumán— y las precipitaciones en el sudeste santiagueño, el Gobierno de la provincia activó un plan de emergencia. El gobernador Elías Suárez dispuso un monitoreo permanente durante las 24 horas y ordenó intensificar las medidas preventivas para mitigar los efectos del agua en las poblaciones ribereñas.
El operativo involucra a todas las áreas competentes y se coordina con los municipios locales, desplegando maquinaria de gran porte para reforzar defensas y limpiar drenajes en los puntos más críticos del mapa provincial.
Capital blindada
En la ciudad Capital, los esfuerzos se concentran en la desembocadura del Canal de Desagüe Principal Sur. Allí se realiza una intervención mecánica para evitar el ingreso del agua del río mediante un "tapón" o bordo frontal. El objetivo es proteger al barrio en construcción Parque del Río V y zonas aledañas de posibles desbordes.
Para estas tareas se están utilizando retroexcavadoras, palas cargadoras y once camiones batea. Además, se instalaron bombas de gran caudal (arroceras y con tractor) para el dragado de las zonas afectadas.
Operativo en el interior
El despliegue de maquinaria también abarca los departamentos Belgrano, Taboada, Jiménez y Salavina:
-
Añatuya y Ruta 92: Se trabaja en la limpieza de drenajes y se reforzaron los puentes del río Saladillo del Rosario con gaviones. También se construyeron defensas para proteger las escuelas de Yacurmana y El Candelario.
-
Zona Agrícola: En Bandera y Guardia Escolta, se limpian 25 km de canales para facilitar el escurrimiento del agua que cubrió áreas productivas.
-
Salavina y Jiménez: Se refuerzan las defensas en El Arenal, Fisco de Fátima y se adoptan medidas de contención en la zona de Paso de la Cina, uno de los puntos que más preocupaba a los vecinos.