El básquet de Boca Juniors escribió este fin de semana la página más dorada de su historia institucional. En un estadio de Obras Sanitarias que lució un marco imponente de público azul y oro, el conjunto dirigido por Nicolás Casalánguida dio cátedra de juego colectivo para superar a SESI Franca por 86-72. Con este triunfo, el club de la Ribera rompió el maleficio y se coronó, por primera vez, como el monarca absoluto de la Basketball Champions League Américas.
El dominio xeneize fue notable desde el salto inicial. La conducción estratégica de Santiago Scala, quien lideró el goleo con 18 unidades y repartió cinco asistencias fundamentales, permitió que Boca marcara el ritmo del encuentro. El equipo brasileño, vigente campeón hasta esa noche, se vio desbordado por una defensa asfixiante y una efectividad ofensiva que no dio lugar a la reacción.
El factor Cáffaro: un gigante bajo el aro
La gran figura del fin de semana fue, sin dudas, Francisco Cáffaro. El pívot santafesino fue galardonado como el Jugador Más Valioso (MVP) del Final Four gracias a una planilla impecable. En el duelo decisivo, Cáffaro no falló: terminó con un 100% de efectividad en tiros de campo (5 de 5) para sumar 15 puntos, además de capturar 6 rebotes y propinar dos tapones que levantaron a la tribuna.
Su actuación en la final fue el broche de oro a un torneo consagratorio, donde ya venía de ser vital en la semifinal ante Flamengo. Sus promedios de 13,5 puntos y 8 rebotes por partido durante la fase final lo posicionan como una de las piezas más determinantes del básquet sudamericano actual.
El sueño mundial y la Triple Corona local
La consagración no solo llena las vitrinas, sino que abre las puertas del mundo. Gracias a este título, Boca obtuvo el pasaje directo a la Copa Intercontinental, donde tendrá el desafío de medirse ante los campeones de las ligas de Europa, Asia, África y los representantes de Estados Unidos. Es el regreso del club al plano mundial, un objetivo que la dirigencia se había trazado al inicio de la temporada.
Sin embargo, el festejo será breve. El plantel debe reenfocarse rápidamente en la Liga Nacional de Básquet, donde está a un paso de cerrar la fase regular. El "Xeneize" buscará ahora trasladar este impulso internacional a los playoffs locales, con la ambición de conseguir un hito poco frecuente: el tricampeonato consecutivo en el torneo doméstico.