El Mundial de Clubes con formato ampliado parece haber llegado para quedarse. Luego del éxito organizativo y de público que tuvo la edición 2025 en Estados Unidos, la FIFA comenzó a delinear el futuro del torneo, que volverá a disputarse en 2029 con 32 equipos, sede única y una periodicidad de cuatro años.
En línea con la estrategia del organismo que conduce Gianni Infantino, todo indicaba que la próxima sede sería, nuevamente, uno de los países que albergará la Copa del Mundo de selecciones al año siguiente. Bajo ese criterio, Marruecos emergió rápidamente como el principal candidato, teniendo en cuenta que será anfitrión del Mundial 2030 junto a España y Portugal.
Sin embargo, en las últimas semanas apareció una alternativa sudamericana que busca romper con ese esquema. Brasil elevó formalmente su intención de ser sede del Mundial de Clubes 2029, respaldado por su infraestructura deportiva, la experiencia reciente en grandes eventos internacionales y el peso histórico de sus clubes en la competencia.
Desde la Confederación Brasileña de Fútbol consideran que el país está en condiciones de organizar un torneo de esta magnitud y que Sudamérica merece volver a ser protagonista no solo dentro del campo de juego, sino también en la organización de eventos globales.
La FIFA, por el momento, no tomó una decisión definitiva. Marruecos sigue siendo el favorito por cuestiones logísticas y estratégicas, pero la candidatura brasileña abrió el debate y suma un condimento político-deportivo a la elección de la sede.
El veredicto final se conocería en los próximos meses y marcará el rumbo de un torneo que, pese a las críticas iniciales, logró instalarse con fuerza en el calendario internacional.