Por Ariel Horacio Sequeira.
Recientes estudios demográficos alertan sobre una caída abrupta en materia de natalidad en el país, cuyos efectos serán más que evidentes en el año 2030. Su impacto o consecuencia más notoria sería una disminución pronunciada de la matrícula escolar en el nivel primario de la educación. En ese contexto futuro, Santiago del Estero sería una de las provincias menos afectadas. El Centro de Estudios Argentinos por la Educación, advirtió que cuatro años más las inscripciones en la escuela de ese nivel registrará una merma del 27 por ciento. De acuerdo a esas proyecciones un millón doscientos mil alumnos desaparecerían del sistema, al registrarse menos nacimientos.
En pocos años más de cumplirse esos augurios se vería afectado todo el sistema organizacional escolar del país. Querían cursos (aulas) vacíos al caer la matrícula, estimándose en unas cincuenta mil secciones menos en los diferentes grados. Así se prevé que incluso unos setenta mil docentes podrían perder sus cargos. Estas consecuencias golpearían de manera dispar en las distintas regiones del país.
Santiago del Estero, ante este futuro agorero, integraría el grupo de provincias con caída de matrícula menos pronunciado. Los números en nuestro distrito ofrecería cifras por debajo de media nacional. El estudio de marras proyecta una caída en las inscripciones que apenas superaría 19 por ciento (19,4). En idéntica situación se encontrarían Misiones (-20,3 por ciento) y Corrientes (-21,1 por ciento). La baja de la natalidad no será tan marcada como en otros lugares, por lo que se estima que se podrían implementar soluciones más adecuadas.
Este fenómeno que sería catastrófico en algunas provincias como Tierra del Fuego, Santa Cruz, CABA y provincia de Buenos Aires, en el caso de Santiago del Estero podría servir de escenario para ofrecer una solución al problema que desde siempre afecto sus aulas, como es la superpoblación. Aquellas aulas atestadas con maestros agobiados por el número excesivo de educando por curso, con la baja de natalidad, podría redundar en la posibilidad de mejorar la calidad educativa.