La investigación por la muerte de María Belén González (29), la joven hallada sin vida en una zona montuosa del barrio San Jorge Ampliación, dio un giro definitivo en las últimas horas. La Justicia de Añatuya confirmó, a través de la autopsia, que se trató de un suicidio, descartando de manera concluyente cualquier hipótesis de femicidio o violencia externa.
Ante la contundencia de la evidencia científica, el fiscal Ezequiel Bustamante ordenó la inmediata libertad de la pareja de la víctima y de su yerno. Ambos habían permanecido demorados bajo los protocolos de "muerte dudosa" para preservar la investigación, pero al no existir elementos que los vinculen a un delito, se levantaron las medidas restrictivas.
La evidencia clave
El informe forense determinó que la causa de muerte fue asfixia compatible con una decisión personal, sin hallar signos de lucha ni intervención de terceros.
A esto se sumó otro elemento desgarrador pero fundamental para la causa: los estados de WhatsApp. Según fuentes de la investigación, González publicó mensajes de despedida antes del desenlace fatal. En ellos, expresó un profundo amor a sus hijos de 4 y 12 años, pidiéndoles que "se cuidaran entre ellos", y pidió perdón a su madre. Los investigadores destacaron que en ningún momento hubo mención a amenazas o conflictos con otras personas.
El testimonio de los menores
Un capítulo sensible de la investigación fue la entrevista a los hijos de la víctima. Bajo estrictos protocolos de protección y con equipos interdisciplinarios, los menores aportaron datos que resultaron compatibles con la conclusión forense de una decisión personal.
Las autoridades locales confirmaron que se mantiene el acompañamiento psicológico y social para la familia, especialmente para los niños, mientras la comunidad de Añatuya despide con conmoción a la joven madre.