Mario Cuello Ibáñez, un niño santiagueño que padece parálisis cerebral cuadriparesia espástica, logró cumplir su anhelo de ver a Boca Juniors en el estadio Único Madre de Ciudades. El pequeño fanático presenció la victoria del equipo de Claudio Úbeda por 2 a 1 ante Central Córdoba, luego de una movilizante travesía que comenzó en la puerta del hotel de la delegación visitante.
Acompañado por su madre, Gladys, y su hermana, Makarena, el menor asistió ayer a la zona de concentración con la ilusión de obtener un autógrafo y un ingreso al encuentro. Sin embargo, el estricto operativo de seguridad complicó los planes iniciales de la familia, generando un momento de profunda angustia para el joven hincha.
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Momentos de incertidumbre
“Estaba todo vallado y lleno de policías, así que no nos dejaban pasar. En ese momento, Mario se largó a llorar. Decía que ya había perdido las esperanzas”, relató Makarena en diálogo con Nuevo Diario, al recordar la impotencia que sintieron frente a las restricciones en el hotel.
La recompensa a la fe
Pese a las dificultades, la perseverancia de la familia permitió que "Marito" lograra su objetivo principal: estar cerca de sus ídolos. El niño pretendía originalmente que los jugadores firmaran su camiseta y bandera, pero la experiencia superó sus expectativas al poder ingresar a las tribunas del estadio provincial.
La jornada terminó con una sonrisa para el pequeño, quien pudo celebrar los goles de su club en una tarde donde la pasión por el fútbol venció cualquier barrera física o logística en Santiago del Estero.
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