Luego de ser detenido durante el fin de semana en el aeropuerto internacional de Ezeiza, Ramiro Petros fue trasladado este lunes por la mañana a Santiago del Estero, bajo custodia de una comisión policial. El empresario había arribado al país procedente de Miami cuando se efectivizó la orden judicial en su contra.
Petros es investigado en al menos seis causas penales por presuntas estafas millonarias. Según consta en las denuncias incorporadas a los expedientes, el volumen total de dinero comprometido superaría los 230 millones de pesos, una cifra que encendió las alarmas en el ámbito judicial.
Una vez en la provincia, el acusado quedó alojado en el Centro Único de Detenidos, donde permanecerá bajo custodia mientras avanza el proceso judicial. En ese marco, quedó a disposición de la fiscal Luciana Jacobo, quien tiene previsto tomarle declaración indagatoria antes del martes, en el contexto de las distintas investigaciones abiertas.
De acuerdo con los testimonios de los denunciantes, el empresario habría encabezado una estructura dedicada al manejo de grandes sumas de dinero, junto a un círculo reducido de colaboradores. Entre las maniobras bajo análisis figuran operaciones frustradas vinculadas a la compra y venta de vehículos de alta gama, negociaciones inmobiliarias rurales y la circulación de cheques que habrían sido rechazados por falta de fondos.
En el avance de la pesquisa, la Justicia también puso la lupa sobre personas del entorno del imputado, señaladas como presuntos captadores de inversores. Varios de ellos reclaman ahora la restitución del capital aportado.
Mientras continúan las actuaciones judiciales, trascendió desde el entorno del empresario que Petros estaría dispuesto a prestar declaración ante la Justicia de manera extensa y detallada, en un intento por explicar su rol en los hechos investigados. Las próximas horas serán clave para definir el rumbo de una causa que suma volumen, complejidad y expectativa en el ámbito judicial.