Al menos 34 personas murieron en Estados Unidos como consecuencia de la intensa tormenta invernal que azotó durante la última semana amplias zonas del país, según el recuento más reciente de autoridades estatales.
Las muertes se produjeron en incidentes relacionados con el frío extremo, accidentes de tráfico, caídas en estanques congelados y atropellamientos por quitanieves. Ocho de los fallecidos fueron hallados en exteriores en la ciudad de Nueva York, según informó el alcalde Zohran Mamdani.
La tormenta, calificada por el Servicio Meteorológico Nacional como “monstruosa”, extendió su impacto desde Texas y Arkansas hasta Nueva York y Massachusetts. El fenómeno cubrió de nieve y hielo una franja de más de 2.000 kilómetros, generando condiciones peligrosas en carreteras y dejando sin energía eléctrica a regiones enteras. Más de 550.000 clientes seguían sin luz este martes, especialmente en Tennessee, Mississippi y Kentucky.
Las autoridades han declarado el estado de emergencia en al menos diez estados. La ciudad de Nueva York cerró su sistema escolar por el volumen de nieve, que alcanzó los 38 centímetros en algunos barrios, la mayor nevada en años. El frío extremo también obligó a suspender clases en universidades como la de Mississippi, cuyo campus permanecía cubierto de hielo peligroso.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene alertas de frío extremo desde Texas hasta Pensilvania y advierte que se esperan nuevas tormentas para el próximo fin de semana. En localidades del norte de Florida, los termómetros podrían descender a -4 °C, mientras que la sensación térmica en otras regiones podría llegar a -29 °C.