La realidad económica golpea de forma directa a la mesa de los santiagueños. En diálogo con el programa Actualidad Política de Radio LV11, el secretario general de Industriales Panaderos, Hernán Camacho, detalló las preocupantes variables que afectan al rubro comercial.
El dirigente explicó que, tras un período de fuerte ajuste donde se esperaba una estabilización definitiva, los costos no dan tregua: “Veníamos en un proceso con tanto ajuste que prácticamente soñábamos con que se elimine la inflación. Pero lamentablemente sigue y nos impactan cuestiones como el precio del petróleo, la suba del trigo en el mundo o los aumentos mensuales en las materias grasas”.
Ante este panorama adverso, las panaderías de la Madre de Ciudades vienen implementando un profundo proceso de reconversión para evitar el cierre de sus puertas. Al respecto, indicó que se están volcando “a poner café y pastelería de innovación”, remarcando que ante la situación actual “hay que volver a pelearla como se pueda”.
Al ser consultado sobre el impacto de la crisis en el mercado laboral y la posible existencia de despidos masivos, Camacho diferenció la realidad provincial de lo que ocurre a nivel nacional: “No te puedo decir que haya despidos, cada colega irá actuando de acuerdo a su realidad. Lo que sí te puedo decir es que hay mucha búsqueda de trabajo por parte de jóvenes, y de personas mayores también”.
No obstante, alertó sobre un fuerte termómetro social reflejado en las panaderías locales. Según detalló el referente industrial, hoy en día existe un promedio preocupante: “Están dejando entre dos y tres currículums por día por local; hay una acumulación bastante importante”.
A pesar de la crisis, el secretario gremial afirmó que la estructura pyme familiar es clave para proteger al trabajador en Santiago del Estero, diferenciando su sensibilidad frente al accionar de las grandes corporaciones.
“En una pyme o una panadería, donde hay un dueño más sensible, dejar sin empleo a alguien es muy difícil. Quizás para las grandes superficies o empresas más profesionales no hay nombre y apellido ni familiar que se conozca, y se lo deja sin trabajo; en una panadería es más sensible esto”, concluyó Camacho.
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