El búnker de la Selección Argentina ingresó en un inesperado estado de preocupación a poco más de dos semanas para el estreno oficial en la cita mundialista. Las peores sospechas médicas se confirmaron tras los estudios de alta complejidad realizados al volante central de 31 años, quien venía de arrastrar una visible dolencia física luego de la última presentación con la camiseta de Boca Juniors. El diagnóstico arrojó una lesión muscular en el isquiotibial, una contingencia que altera de forma drástica la planificación de la delegación nacional en el tramo final de la puesta a punto.
Con este panorama clínico adverso, el futbolista quedó descartado de manera unánime para afrontar los dos encuentros amistosos internacionales que el combinado nacional tiene programados en los próximos días como pruebas de ensayo general. La prioridad absoluta de los kinesiólogos y del departamento médico radica ahora en contrarreloj: iniciar sesiones intensivas de fisioterapia de doble turno para desinflamar la zona afectada y evaluar si los plazos biológicos de cicatrización le permitirán llegar en condiciones óptimas al partido del debut mundialista.
“La baja de un futbolista con la experiencia y la ascendencia de Paredes en el mediocampo obliga a replantear el esquema de contención y la salida limpia desde el fondo.”
Las alternativas que analiza el cuerpo técnico
Ante esta situación, el director técnico Lionel Scaloni comenzó a diagramar las variantes tácticas obligadas para el centro de la cancha. La opción más natural para ocupar el eje del mediocampo es el ingreso de Enzo Fernández, quien aporta una dinámica de juego vertical y precisión en el pase largo. Asimismo, el cuerpo técnico no descarta retrasar unos metros a Alexis Mac Allister para conformar un doble pivote defensivo más combativo junto a Rodrigo De Paul, priorizando el equilibrio interno y el relevo de marcas en zonas de transición.
La delegación argentina mantiene una agenda estricta y, pese al impacto anímico que genera esta alarma médica, el plantel continuará con los entrenamientos pautados en el predio internacional de concentración. El cuerpo médico mantendrá bajo monitoreo permanente la evolución del volante xeneize, sabiendo que las normativas de la FIFA permiten realizar modificaciones excepcionales en la lista de buena fe hasta 24 horas antes del primer compromiso oficial, únicamente en casos de lesiones graves fehacientemente constatadas.







