El misterio en torno a la ubicación de la adolescente ingresó en una fase crítica tras cumplirse una semana desde el último momento en que fue vista por sus familiares directos. La fiscalía de instrucción a cargo del caso dispuso de forma inmediata el despliegue de las brigadas de la Policía de Córdoba, el Departamento de Unidades de Alto Riesgo (DUAR) y divisiones de canes, coordinando rastrillajes geo-localizados en cuadrantes específicos de la periferia urbana y zonas de espesa vegetación donde se detectaron los últimos rebotes de señal de su teléfono celular.
La reconstrucción minuciosa realizada por los investigadores judiciales determinó que el rastro de la menor de 14 años se interrumpió de forma abrupta la tarde del sábado pasado, tras salir de su domicilio particular con rumbo presunto hacia la vivienda de una amiga, destino al que nunca arribó. Las alarmas de los gabinetes tecnológicos se encendieron al comprobarse que el dispositivo móvil de la joven fue apagado de manera intencional apenas un par de horas después de su salida, interrumpiendo cualquier geolocalización satelital en tiempo real.
"Las próximas horas serán determinantes para peritar los elementos secuestrados en el marco de los allanamientos y establecer el grado de vinculación del único detenido."
Las hipótesis de la fiscalía y los operativos de rastrillaje
La causa penal dio un vuelco significativo en las últimas jornadas tras ordenarse la detención de un sujeto mayor de edad, perteneciente al círculo de conocidos de la adolescente. El sospechoso fue imputado bajo la sospecha de ocultamiento de información y privación ilegítima de la libertad, luego de detectarse severas contradicciones e inconsistencias insalvables durante su declaración testimonial espontánea respecto a los movimientos que realizó el día de la desaparición de Agostina.
Las líneas investigativas de la Unidad Judicial no descartan ninguna hipótesis, orientando los esfuerzos tanto hacia un posible caso de captación por redes de trata de personas como a una fuga del hogar instigada por un tercero. En paralelo a los exhaustivos operativos de rastrillaje físico en diques y descampados, los peritos informáticos de la Policía Judicial avanzan en el desandado de las interacciones y mensajes de las redes sociales de la menor, buscando identificar un patrón de vulnerabilidad o un punto de encuentro que arroje luz sobre el destino de la joven.







