Las bajas temperaturas del otoño aceleraron la propagación de las afecciones respiratorias en todo el territorio nacional. El Ministerio de Salud de la Nación advirtió sobre el incremento sostenido en la circulación de la influenza A H3N2, un subtipo que el Laboratorio Nacional de Referencia ubicó al frente de los diagnósticos clínicos. Ante este escenario epidemiológico, la comunidad médica remarcó la importancia de saber diferenciar un cuadro de "supergripe" de un resfrío común para evitar complicaciones.
A diferencia del resfrío convencional, que se manifiesta de forma paulatina con congestión nasal y estornudos, la gripe H3N2 irrumpe de manera abrupta y con indicadores de marcada severidad. Los especialistas advierten que una persona puede iniciar su jornada sin malestares y, en cuestión de horas, presentar un cuadro agudo caracterizado por fiebre alta, dolores musculares y articulares generalizados, cefalea intensa, tos persistente y un cansancio extremo que obliga al reposo inmediato.
El impacto en el NOA y los grupos de mayor riesgo
Los datos estadísticos oficiales revelan que el brote de influenza se concentra con mayor fuerza en las provincias del Noroeste Argentino (NOA) y la región Centro. Un dato que desvela a los epidemiólogos es que los niños menores de 10 años representan aproximadamente el 46% de los diagnósticos reportados, mientras que las personas mayores de 60 años conforman el grupo con mayor tasa de internación por cuadros de gravedad o complicaciones respiratorias derivadas.
Desde las carteras sanitarias instaron a realizar una consulta médica precoz y prestar especial atención a la evolución de los síntomas en los denominados grupos de riesgo:
Adultos mayores de 65 años.
Niños menores de 5 años.
Mujeres embarazadas en cualquier trimestre de gestación.
Personas con patologías crónicas (cardíacas, renales o respiratorias).
Pautas de prevención y la importancia de la vacuna
La distinción clave entre ambas afecciones radica en la incapacidad que genera la influenza para sostener las actividades cotidianas, sumado a que la fiebre puede persistir entre dos y cuatro días, y el agotamiento físico extenderse por más de una semana. Los profesionales de la salud insistieron en que ante señales de alarma como dificultad manifiesta para respirar, dolor opresivo en el pecho o fiebre indómita, se debe acudir de inmediato al centro asistencial más cercano.
Para frenar la cadena de contagios en ámbitos escolares y laborales, las autoridades recomendaron profundizar las medidas de higiene habituales: intensificar el lavado de manos, garantizar la ventilación cruzada de ambientes cerrados, cubrirse con el pliegue del codo al toser y evitar estrictamente compartir utensilios de uso personal o el mate. Asimismo, ratificaron que la vacuna antigripal anual se mantiene como la herramienta inmunológica más eficaz para reducir los índices de internación y evitar desenlaces fatales asociados al virus.







