Comprar anteojos recetados representa un gasto cada vez mayor para las familias. Un relevamiento realizado por Nuevo Diario en ópticas de La Banda reveló que los precios registraron importantes incrementos y que algunos armazones ya alcanzan o superan los $200.000, sin contar el costo de los cristales.
Comerciantes del sector señalaron que los aumentos comenzaron a sentirse con mayor intensidad desde 2025 y que el encarecimiento también repercutió directamente sobre las ventas.
“Los precios se dispararon desde el 2025, así como también las ventas bajaron por este motivo. Hay gente a la que no le alcanza, por más que haga con obra social”, explicaron desde uno de los comercios consultados.
Cuánto cuesta comprar anteojos recetados
Actualmente, los armazones más económicos parten desde aproximadamente $50.000, aunque desde las ópticas señalaron que estas alternativas no necesariamente son las más elegidas.
También existen opciones que rondan los $70.000 y $100.000, dependiendo de la calidad, el diseño y las características de cada producto.
En los segmentos de mayor valor, algunos modelos alcanzan e incluso superan los $200.000.
Pero el gasto no termina en el armazón. A ese importe hay que agregarle los cristales recetados, cuyos valores parten desde aproximadamente $50.000, según el relevamiento.
De esta manera, incluso tomando las alternativas más económicas mencionadas, completar un par de anteojos puede representar al menos unos $100.000, mientras que con otros armazones y cristales el costo final puede ser considerablemente superior.
Descuentos y tarjetas, las alternativas más buscadas
Frente a los precios, también cambiaron los hábitos de los compradores.
Los comerciantes aseguran que muchas personas recorren diferentes ópticas antes de concretar una compra, comparando precios y buscando descuentos o posibilidades de financiación.
“Buscan los armazones con descuentos o si hay alguna promoción con tarjetas de crédito. Ni hablar de los pagos al contado, no existen”, indicaron.
La cobertura de las obras sociales puede representar una ayuda, aunque desde el sector advierten que para muchas familias sigue resultando insuficiente frente a los valores actuales.
Así, una necesidad vinculada directamente con la salud visual también siente el impacto sobre el bolsillo: los precios aumentaron, las ventas disminuyeron y las promociones y cuotas se volvieron determinantes a la hora de elegir un par de anteojos.






