La creatividad y la identidad santiagueña se combinaron en una particular obra que llamó la atención por su originalidad. Sandra Fernández, artista plástica bandeña, creó un imponente poncho inspirado en el Kakuy utilizando íntegramente materiales reciclados.
La pieza forma parte de Proyecto Trama, muestra que se desarrolla en la Casa Argañaraz Alcorta de la ciudad Capital, y representa además una experiencia especial para su creadora: es la primera vez que incursiona en el mundo textil luego de años dedicada principalmente a diferentes ramas de la escultura.
En diálogo con Nuevo Diario, Fernández explicó que se animó a explorar esta nueva disciplina de la mano de la profesora Alicia Vidal.
Su recorrido artístico comenzó con el modelado y posteriormente incorporó estudios de cerámica, porcelana fría y tallado en madera. Una pasión que también tiene raíces familiares.
“Yo soy hija de un escultor espectacular, también bandeño. Él era tallador en madera”, recordó.
De bolsas y latas a un imponente Kakuy
El proceso para darle vida al poncho demandó aproximadamente un mes de trabajo, contando tanto la búsqueda de los elementos como la construcción de la pieza.
Para confeccionar el cuerpo utilizó principalmente bolsas de alimento para mascotas, mientras que recurrió a latas de aluminio para conseguir mayor firmeza en la cola. A esto sumó vainas, semillas, pintura acrílica y otros elementos reciclados para completar los detalles y conseguir las tonalidades características del ave.
“Mi poncho está hecho de material reciclado. Eso también destaca un montón porque es una forma de cuidar la tierra”, destacó la artista.
El resultado permitió fusionar el arte textil, la escultura, el reciclaje y uno de los elementos más reconocibles del imaginario popular santiagueño.
Una obra que necesitaba cobrar vida
La presentación tuvo además una particularidad. Fernández entendió que el poncho no podía apreciarse completamente colocado sobre un maniquí y fue su propia pareja quien decidió lucirlo durante la muestra.
“Él lo modelaba y me dice: ‘De ninguna forma puede estar en un maniquí’. Me dice: ‘Tengo que lucirlo ese día para que se vea bien la textura de las plumas, el movimiento que tenía’”, relató.
De esta manera, la creación terminó transformándose en una suerte de escultura viviente, permitiendo que el público pudiera apreciar el movimiento, las texturas y cada uno de los detalles incorporados durante su elaboración.
Una pasión para la que siempre encuentra tiempo
Fernández es vecina del barrio San Carlos de La Banda y, además de su actividad artística, cuenta con un trabajo fijo. Aunque reconoce las dificultades que implica compatibilizar ambas ocupaciones, asegura que crear continúa siendo una parte fundamental de su vida.
“Yo amo hacer esto, así que como sea me consigo el tiempo para seguir haciendo, para seguir creando”, afirmó.
Luego de esta primera incursión en el arte textil, la bandeña ya trabaja en nuevas producciones y tiene prevista otra exposición para octubre, nuevamente junto a la profesora Alicia Vidal.
La experiencia representa además la posibilidad de comenzar a mostrar públicamente una faceta artística que durante mucho tiempo permaneció en un ámbito más íntimo.
“Soy muy bendecida de disfrutar todo esto que está pasando”, expresó Fernández sobre este nuevo momento de su recorrido artístico.






