El Instituto Provincial de Rehabilitación Integral (IPRI) continúa incorporando herramientas tecnológicas destinadas a fortalecer la atención y acompañar los procesos de rehabilitación de sus pacientes.
En esta oportunidad, profesionales de la institución realizaron la aplicación de toxina botulínica bajo guía ecográfica a una paciente diagnosticada con parálisis cerebral y diplejía espástica grado 3.
El procedimiento estuvo a cargo del médico fisiatra del IPRI, Dr. Rodrigo Paliza, junto con la licenciada en Kinesiología Jimena Ranciglio, mediante un abordaje interdisciplinario que combinó la intervención médica con el posterior trabajo de rehabilitación.
Mayor precisión durante el procedimiento
La toxina botulínica fue aplicada en los músculos isquiotibiales y gemelos, utilizando la ecografía como herramienta para guiar el procedimiento y localizar con mayor precisión las zonas sobre las que debía realizarse la intervención.
De acuerdo con lo informado por la institución, el tratamiento tiene como objetivo contribuir al manejo de la espasticidad y disminuir la tensión muscular, facilitando posteriormente el abordaje kinésico.
La utilización de la guía ecográfica permite que el profesional pueda visualizar las estructuras involucradas durante la aplicación, favoreciendo una intervención dirigida.
Un abordaje personalizado de la rehabilitación
Desde el IPRI destacaron que este tipo de procedimientos se integra dentro de un abordaje personalizado, en el que intervienen diferentes profesionales de acuerdo con las necesidades de cada paciente.
La aplicación de toxina botulínica no constituye por sí sola todo el tratamiento, sino que forma parte de un proceso integral de rehabilitación, acompañado en este caso por el trabajo kinésico.
De esta manera, el instituto continúa incorporando tecnología como herramienta complementaria para optimizar la precisión de determinadas intervenciones y fortalecer los procesos de rehabilitación.






