Un horror sin precedentes mantiene conmocionada a la comunidad de Phoenix, en el estado de Arizona, Estados Unidos. Una mujer identificada como Andrea Davis, de 38 años, asesinó a tiros a sus dos pequeños hijos y posteriormente se suicidó en el interior de la vivienda familiar. El macabro suceso estuvo precedido por un intento de homicidio y una secuencia de mensajes extorsivos que reflejan el extremo nivel de violencia y conflicto que mantenía con su expareja.
Según la minuciosa reconstrucción efectuada por los investigadores policiales, la tragedia comenzó a gestarse en el estacionamiento de un local nocturno ubicado en la localidad de Glendale. Davis se dirigió fuertemente armada hacia ese sector con el claro objetivo de interceptar a su exesposo. El hombre se encontraba en ese momento en el interior de un automóvil acompañado por otra mujer, momento en el cual la agresora se aproximó y abrió fuego de manera indiscriminada contra el vehículo. Uno de los proyectiles impactó de lleno en la cabeza de la acompañante, quien milagrosamente logró sobrevivir y fue hospitalizada.
Mensajes de terror y un hallazgo espeluznante
Inmediatamente después de efectuar los disparos en el boliche, la mujer se dio a la fuga a gran velocidad y comenzó a enviarle una serie de mensajes de texto con tono altamente amenazante al padre de los niños. La escalada de violencia psicológica alcanzó su punto más oscuro minutos más tarde, cuando el hombre recibió en su teléfono celular fotografías de sus propios hijos ya sin vida. Desesperado, la expareja de la atacante dio aviso inmediato a la línea de emergencias 911.
Intervención policial: Varias patrullas se desplazaron de urgencia hasta el domicilio de Davis.
Ingreso a la fuerza: Al no obtener ningún tipo de respuesta desde el interior de la propiedad y ante el peligro inminente, los efectivos derribaron la puerta de acceso.
La escena del crimen: Dentro de las habitaciones, las autoridades hallaron los cuerpos de los dos menores con múltiples impactos de bala, y a los pocos metros el cadáver de la madre, quien se había efectuado un disparo mortal tras consumar el doble filicidio.
Las máximas autoridades policiales de Phoenix manifestaron públicamente su profunda consternación por la extrema brutalidad del hecho. En este sentido, los peritos psicológicos y el cuerpo de detectives concentran todas sus tareas en analizar el contexto de violencia familiar, los antecedentes de denuncias previas y el cruce de llamadas telefónicas para esclarecer de forma definitiva las últimas horas de la atacante antes de desencadenar la matanza.
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