Los desafíos de maternar y paternar en tiempos de conectividad constante plantean nuevos interrogantes en los hogares santiagueños. Para arrojar luz sobre este escenario, la licenciada Florencia Zambolin (M.P. 483), psicóloga especialista en niños y adolescentes, visitó los estudios de Radio LV11 y desmenuzó las problemáticas más frecuentes que observa en el consultorio: los berrinches, las dificultades en el sueño infantil y la imperiosa necesidad de fijar límites desde el afecto.
La inmediatez de las pantallas y la baja tolerancia al "no"
Zambolin reflexionó sobre cómo las plataformas de streaming han modificado los procesos de espera en las infancias, debilitando la tolerancia a la frustración. "En nuestra infancia veíamos un dibujito y había que esperar una semana para el próximo capítulo. Hoy los chicos tienen acceso inmediato a los contenidos, no conocen la pausa. Cuando se enfrentan a un 'no' cotidiano, sobrevienen los berrinches", describió.
Asimismo, la profesional enfatizó que las herramientas tecnológicas no reemplazan el estímulo humano:
El aprendizaje real: "El chico no va a aprender a hablar o a distinguir los colores por ver un video en YouTube. El color lo aprende cuando escucha reiteradas veces al abuelo o a la mamá nombrarlo en el día a día", remarcó.
La crisis del descanso: La especialista alertó sobre las alarmantes estadísticas de sueño. Un niño de seis años debería dormir entre 9 y 11 horas diarias, algo que rara vez se cumple debido al uso de pantallas antes de acostarse. "Los chicos se duermen tarde y se levantan irritables. Como adultos, debemos dejar el celular antes de dormir para predicar con el ejemplo y tener más paciencia", aconsejó.
El fin del "ojotazo" y la validez de los berrinches
Al abordar los límites y los antiguos métodos de crianza autoritaria, la licenciada fue categórica en cuanto al uso de la violencia física o los gritos desmedidos. "El golpe o el grito le sirve al adulto para descargarse en ese momento de tensión. El niño se va a callar por miedo, pero su cerebro aún no tiene la capacidad biológica para comprender cómo evitar el próximo berrinche", explicó.
"A nosotros nunca nos enseñaron educación emocional. Que un niño de dos o tres años se tire al piso por un caramelo es lo más esperable del mundo. El límite debe estar, es como los carteles de la ruta: sin ellos nos sentimos desorientados. Pero se puede transmitir firmeza con mucho amor, criando desde la cooperación y no desde el temor", detalló Zambolin citando los conceptos de apego temprano de John Bowlby.
La "regla de los diez minutos" para conectar con los hijos
Frente a la culpa que experimentan muchos padres trabajadores por la falta de tiempo, la psicóloga desmitificó la necesidad de una presencia constante y priorizó la variable cualitativa por sobre la cuantitativa.
Basándose en los programas de terapia del reconocido autor Russell Barkley, Zambolin recomendó implementar la regla de los diez minutos diarios: "Barkley sostiene que un padre necesita solo diez minutos al día de juego de calidad y entrega absoluta con su hijo. Ese pequeño lapso de atención plena, libre de críticas y centrado en el elogio, es suficiente para estructurar un buen vínculo y lograr que el niño sea mucho más colaborador en la dinámica familiar", concluyó.
Para consultas o asesoramiento, la profesional atiende en su consultorio de calle Buenos Aires (entre Mitre y Urquiza) y difunde contenidos educativos mediante su perfil oficial de Instagram: @licenciada.florenciasambolin.






