La causa judicial que mantiene en vilo a la provincia mediterránea transita horas determinantes en los laboratorios del Instituto de Medicina Forense. Tras el trágico hallazgo de los restos de la adolescente de 14 años en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, los peritos forenses concentran sus esfuerzos en una compleja necropsia y estudios complementarios de laboratorio. El objetivo primordial de la Unidad Fiscal radica en despejar tres incógnitas técnico-legales fundamentales: establecer con precisión científica la causa eficiente de la muerte, determinar la mecánica del hecho y precisar la data del deceso.
La situación procesal del único detenido, Claudio Gabriel Barrelier (33), camina inexorablemente hacia un escenario de máxima gravedad penal. El acusado, quien mantenía un vínculo de estrecha confianza con el entorno familiar por haber sido expareja de la madre de la víctima, permanece formalmente alojado bajo el cargo provisorio de privación ilegítima de la libertad. Sin embargo, las contundentes pruebas recolectadas en las últimas horas —incluyendo registros de cámaras de seguridad que contradicen sus declaraciones y el rastreo satelital de su vehículo— obligarán a la fiscalía a modificar la calificación legal hacia la figura de femicidio.
"El cuerpo de la víctima va a hablar a través de las pericias forenses; esos resultados preliminares serán la pieza clave para sustentar un pedido de prisión perpetua."
Las claves científicas y la hipótesis de complicidad
Un elemento central que intentan dilucidar los médicos legistas es si la menor fue víctima de una agresión sexual antes de ser asesinada. Los peritos químicos avanzan en la recolección de hisopados y material genético que permitan cotejar el perfil de ADN del sospechoso. Asimismo, los investigadores criminalísticos trabajan con la fuerte hipótesis de que el homicidio se consumó la misma noche de la desaparición —el sábado 23 de mayo— en el interior del domicilio de Barrelier en barrio Cofico, utilizándose posteriormente un cuchillo de grandes dimensiones para el desmembramiento del cuerpo antes de su traslado.
Por otra parte, la querella particular y el Ministerio de Seguridad provincial coinciden en que la logística desplegada para intentar ocultar el delito denota una complejidad superior. El fiscal Garzón mantiene bajo estricto secreto de sumario las líneas de investigación que buscan determinar si el imputado contó con la colaboración de terceros o encubridores, analizando los teléfonos secuestrados y un Ford Ka negro que habría sido utilizado para el traslado. Mientras la comunidad marcha exigiendo justicia, la familia directa aguarda los informes definitivos para poder despedir los restos de la adolescente.







