El clima político en la Casa Rosada atraviesa horas de máxima tensión. Tras su regreso de España, el presidente Javier Milei aguarda en la Quinta de Olivos la llegada del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien tiene previsto presentar formalmente su dimisión al cargo. La salida del funcionario, que venía siendo eje de una prolongada investigación por presunto enriquecimiento ilícito, contaría ahora con la venia del propio primer mandatario, quien en declaraciones recientes desde Madrid advirtió que no le temblará el pulso para apartar a cualquier integrante de su equipo ante una eventual condena judicial.
La hoja de ruta de la transición parece haber quedado definida tras un encuentro clave ocurrido ayer entre Adorni y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, donde se habrían acordado los términos de una salida decorosa para evitar un mayor desgaste de la administración libertaria.
Diego Santilli: el "número puesto" para la Jefatura
El tablero oficialista ya comenzó su reconfiguración. Según trascendidos que cobraron fuerza en las últimas horas —y que fueron consignados por la periodista Liliana Franco en el diario Ámbito—, el actual ministro del Interior, Diego Santilli, es el nombre elegido para ocupar la vacante.
La designación de Santilli no es azarosa y responde a una lectura estratégica de la "mesa chica" libertaria por varias razones clave:
Factor de equilibrio: Santilli responde directamente al esquema de Karina Milei, pero mantiene una articulación fluida con el asesor Santiago Caputo, funcionando como un puente entre las facciones internas.
Perfil dialoguista: Ante la amenaza parlamentaria de una moción de censura que podría debilitar al Gobierno frente a los mercados, Santilli aporta la experiencia de negociación política y territorial que el Ejecutivo necesita con urgencia.
Consenso interno: Su desembarco evita conflictos directos con figuras de peso como el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, quien habría vetado otras opciones más combativas como la de Federico Sturzenegger.
"Será un fin de semana movido", comentan en los pasillos de Balcarce 50, anticipando que las próximas horas serán determinantes para contener el impacto de una crisis que obligó al oficialismo a recalibrar su estrategia de urgencia en pleno desarrollo de la Copa del Mundo.
La partida de Adorni marca, en definitiva, el fin de una etapa en la comunicación y gestión del Gobierno, dando paso a una fase donde la prioridad absoluta será la estabilidad institucional y la aceitada relación con el Congreso de la Nación.






