La Argentina atraviesa un proceso de metamorfosis demográfica marcado por un desplome sostenido en sus registros de nacimientos. De acuerdo con los últimos reportes del Registro Nacional de las Personas (RENAPER), durante 2024 se contabilizaron 402.474 nacidos vivos en todo el territorio nacional, lo que representa una caída del 47% en comparación con 2012 y una baja interanual del 10,8% respecto al año anterior.
Una tendencia estructural
El descenso no es un fenómeno reciente ni responde de manera directa a modificaciones legislativas como la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2020. Las estadísticas oficiales evidencian que el declive de la tasa bruta de natalidad comenzó en 2012 —cuando se registraban 19 nacimientos por cada 1.000 habitantes— hasta profundizarse y tocar un piso cercano a 9 nacimientos por cada 1.000 habitantes en 2024.
En simultáneo, la tasa global de fecundidad se ubicó en 1,23 hijos por mujer, un valor que se sitúa considerablemente por debajo del nivel de reemplazo generacional (estipulado técnicamente en 2,1 hijos por mujer). Esta brecha implica que las franjas etarias juveniles que se incorporarán a la sociedad serán sensiblemente más reducidas que las de sus antecesores.
Factores y disparidad regional
Estudios elaborados por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en conjunto con la consultora Voices señalan que el 57% de las personas de entre 18 y 45 años manifiesta no haber alcanzado la cantidad de hijos deseada. Entre los principales condicionantes para postergar o declinar la maternidad y paternidad sobresalen las restricciones económicas, la precariedad laboral, la complejidad para acceder a la vivienda propia y el sesgo en las tareas de cuidado familiar.
El impacto del mapa demográfico muestra además marcadas brechas territoriales: mientras que más de la mitad de los departamentos del país registran marcas por debajo del promedio nacional (principalmente en sectores bonaerenses y patagónicos), el Norte argentino conserva los índices más elevados del indicador. En Santiago del Estero, casos como el del departamento Rivadavia grafican el vertiginoso cambio: su tasa se redujo de 19,42 nacimientos por mil habitantes en 2012 a 5,73 en 2024.
Envejecimiento poblacional
El estancamiento en el número de alumbramientos se combina con un aumento en la expectativa de vida de la población argentina, la cual pasó de promediar 67 años en la década de 1970 a elevarse a 77 años en 2024.
Esta reconfiguración en la pirámide poblacional deriva en una sociedad con una mayor proporción de adultos mayores frente a una base de jóvenes cada vez más estrecha, escenario que impone severos desafíos en materia de sustentabilidad del sistema previsional, cobertura de salud e inserción en el mercado de trabajo a largo plazo.






