El mercado de cambios de la República Argentina consolidó un cambio de tendencia este martes, luego de que el dólar oficial registrara un nuevo avance y renovara sus máximos nominales históricos. La cotización en el segmento mayorista ascendió hasta los 1.492 pesos, mientras que la ventanilla minorista del Banco de la Nación Argentina (BNA) se ubicó en los 1.515 pesos, interrumpiendo un extenso período de estabilidad que se había prolongado desde el inicio del año.
Los datos oficiales recopilados en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que coordina el Banco Central de la República Argentina (BCRA) reflejan una corrección en las planillas de los analistas. Las proyecciones del consenso de la plaza financiera estiman que el tipo de cambio mayorista promediará los 1.482 pesos en julio, escalará a 1.513 pesos en agosto, y mantendrá una trayectoria de depreciación regulada hasta alcanzar los 1.673 pesos en el mes de diciembre.
La economista Noelia Abbate señaló que este reajuste técnico responde a factores de estacionalidad macroeconómica propios del inicio del segundo semestre. El escenario actual combina una merma en la liquidación de divisas por parte del complejo agroexportador, un incremento en las autorizaciones de divisas destinadas a importaciones de combustibles por el invierno y un remanente de demanda minorista derivado del cobro del medio aguinaldo.
Estrategia financiera para contener la volatilidad
Por su parte, el analista financiero Federico Glustein proyectó que el tipo de cambio comercial podría oscilar en un rango técnico de entre 1.520 y 1.570 pesos durante las próximas semanas, impulsado por coberturas corporativas. No obstante, los especialistas coinciden en que la dinámica responde a un sendero de corrección regulada administrado por la autoridad monetaria, descartando escenarios de devaluación descontrolada en el corto plazo.
De forma complementaria, el economista jefe de Grupo SBS, Juan Manuel Franco, analizó el programa plurianual presentado por el Ministerio de Economía de la Nación para refinanciar los vencimientos de deuda soberana previstos para el período 2026-2027. La estrategia oficial prioriza el financiamiento intra-sector público y los créditos de organismos multilaterales, con el propósito de disminuir los niveles de incertidumbre en la plaza financiera local y blindar las reservas del Banco Central.






