El Palacio de Hacienda confía en que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del quinto mes muestre una variación a la baja. De confirmarse las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que confecciona el Banco Central, la cifra rondaría el 2,3%, consolidándose como el registro inflacionario más bajo desde el segundo semestre de 2025.
La tendencia se vio reforzada tras la reciente publicación del indicador de la Ciudad de Buenos Aires, que arrojó un 2,1%. En el ámbito porteño, los rubros con mayores incrementos fueron Educación (3,1%) y Salud (3%), mientras que Alimentos y bebidas no alcohólicas —la división de mayor peso estadístico— promedió un 2,8%.
Las planillas de las consultoras privadas
Los diferentes equipos económicos del entorno financiero coincidieron en un escenario de desaceleración guiado por los siguientes parámetros:
LCG y C&T Asesores Económicos: Ubican el piso del IPC de mayo en 2,2%, destacando Salud y Alimentos por encima de la media general.
Equilibra: Estimó la variación en 2,3%, traccionada por los productos estacionales (verduras trepó un 15%) pero compensada por el freno en los regulados.
Analytica: Presentó la proyección más elevada, posicionando el indicador mensual en un 2,5%.
El comportamiento de los precios regulados fue clave para este freno, ya que pasaron de aumentar un 4,7% en abril a apenas un 1,7% en mayo. Este fenómeno estuvo directamente asociado a la estabilidad en los surtidores de combustibles, donde las naftas registraron un ajuste técnico de tan solo el 0,4%, otorgándole un fuerte respiro a la estructura de costos de la cadena de distribución.






