El sistema educativo formal rinde homenaje a sus bases más tiernas y transformadoras. En el marco de las celebraciones por el Día de los Jardines de Infantes y de las Maestras Jardineras —conmemorado en memoria del legado de la prócer educativa Rosario Vera Peñaloza—, la directora del Jardín Cooperativo Inti Huasi, de la ciudad de La Banda, Lorena Suárez, compartió una profunda reflexión acerca del compromiso ético, la vocación de servicio y los vertiginosos desafíos que implica ejercer la docencia en el nivel inicial en tiempos modernos.
"Es un desafío que se renueva día a día con los más pequeños", expresó con emoción la docente, quien atesora una destacada trayectoria de más de 20 años prestando servicios en las aulas de la prestigiosa institución bandeña. La entidad cuenta en su grilla actual con salas integradas para infantes de 2, 3, 4 y 5 años en ambos turnos de funcionamiento y, de acuerdo a lo explicitado por la directora, el norte fundamental de todo el cuerpo de trabajo radica en lograr que los niños "se sientan a gusto, contenidos y cómodos", posicionando siempre al juego lúdico como la herramienta pedagógica insustituible del aprendizaje.
La metamorfosis del acompañamiento familiar
Durante esta semana de festejos especiales, las salitas del Inti Huasi abrieron sus puertas para desplegar una variada agenda de propuestas recreativas y talleres interactivos junto a los núcleos familiares, una impronta comunitaria que define la identidad de la cooperativa. Suárez puso especial énfasis en cómo mutó de forma positiva el involucramiento de los padres en la vida escolar:
El esquema tradicional: Años atrás, los actos y las muestras escolares se limitaban a la mera contemplación pasiva por parte de los adultos, donde los niños realizaban las demostraciones de manera exclusiva.
El rol colaborativo actual: Hoy en día se evidencia un cambio de paradigma. Los padres asisten activamente a los ensayos, actúan junto a sus hijos, diseñan el vestuario de forma coordinada y colaboran codo a codo con el plantel de maestras en cada proyecto institucional.
El capital humano y el trabajo cooperativo
Desde una perspectiva más íntima y personal, la directora describió el universo de la primera infancia como una verdadera "casa mágica", donde la frescura y la espontaneidad de los alumnos actúan como un canalizador de energía positiva que reconforta la labor diaria frente a las preocupaciones cotidianas. Sin embargo, aclaró que la tarea del educador de nivel inicial requiere de una preparación técnica constante y una extrema sensibilidad para dar respuestas integrales a las demandas cognitivas y afectivas de los menores.
Esa solidez operativa se sustenta en el engranaje de un equipo compuesto por once docentes de grado. Suárez remarcó con orgullo que el grupo humano mantiene un vínculo fraternal y profesional inquebrantable, forjado en muchos casos desde la época compartida en las aulas del profesorado. Recordó sus propios inicios en las salas de guardería y lactantes, una experiencia de base que hoy le permite, junto a la vicedirectora del establecimiento, conducir la institución otorgando total libertad para el desarrollo de proyectos innovadores, promoviendo un ambiente donde cada maestra trabaje con confianza y toda la comunidad educativa se sienta escuchada y feliz.
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