El Consejo de Fútbol y la comisión directiva de Boca Juniors tomaron una determinación drástica respecto al futuro futbolístico de la institución. Claudio Úbeda dejó oficialmente de ser el director técnico del primer equipo, luego de que las autoridades del club de La Ribera resolvieran no renovarle el contrato profesional que unía a las partes y que tenía como fecha de vencimiento el próximo 30 de junio.
La salida del experimentado entrenador se venía analizando en los pasillos de la Bombonera, pero terminó de precipitarse en un contexto deportivo sumamente adverso. El detonante principal fue la reciente eliminación del conjunto azul y oro en la Copa Libertadores, el máximo objetivo institucional de la temporada. Este duro revés futbolístico aceleró las evaluaciones internas por parte de la cúpula dirigencial, que concluyó que era necesario dar un golpe de timón inmediato de cara al segundo semestre.
Una reestructuración integral en el horizonte xeneize
La no continuidad de Úbeda marca el inicio de una profunda reestructuración en el predio de Ezeiza. Desde el entorno de la dirigencia aseguraron que el club buscará un perfil de conducción diferente para afrontar los próximos compromisos del ámbito local e internacional, con el propósito de renovar las expectativas de un plantel que quedó muy golpeado desde lo anímico.
En las próximas horas, las autoridades xeneizes comenzarán a diagramar de manera formal la búsqueda del sucesor que asumirá las riendas de la pretemporada. Mientras tanto, el plantel profesional entrará en un breve período de receso a la espera de definiciones sobre quién será el nuevo estratega encargado de devolver a Boca a los primeros planos del fútbol continental.







