El debate sobre la simbología nacional y la personalización del poder en los Estados Unidos sumó un capítulo de máxima tensión internacional. El Departamento del Tesoro de EE.UU. confirmó de manera oficial que la Oficina de Grabado e Impresión (BEP, por sus siglas en inglés) avanza en el análisis técnico y el diseño preliminar para la creación de un inédito billete de 250 dólares que llevará el rostro del actual presidente Donald Trump.
La confirmación estatal llegó inmediatamente después de que una investigación periodística de The Washington Post revelara que funcionarios políticos designados por la Casa Blanca —entre ellos el tesorero nacional Brandon Beach— ejercieron fuertes presiones internas para apurar los bocetos del papel moneda. El escándalo escaló a nivel institucional al trascender que la anterior directora de la oficina de grabado, Patricia Solimene, fue removida y reasignada de su cargo tras manifestar firmes objeciones técnicas y advertir que el organismo "no estaba autorizado legalmente" para avanzar con la medida.
El Semiquincentenario como argumento y el obstáculo legal
La propuesta original se sustenta en un proyecto de ley denominado "Donald J. Trump $250 Bill Act", presentado ante el Capitolio por el influyente congresista republicano Joe Wilson. La argumentación oficial de los aliados parlamentarios se divide en dos aspectos clave:
Homenaje histórico: Busca conmemorar de forma simbólica los 250 años de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos (el Semiquincentenario), retratando al mandatario que se encuentra ejerciendo la conducción del Poder Ejecutivo durante los festejos.
Factor económico: Según Wilson, la nueva denominación de mayor valor permitiría "aliviar los bolsillos" de los ciudadanos y facilitar las transacciones frente a los efectos acumulados de la inflación en la economía familiar.
Sin embargo, el diseño proactivo del billete choca de frente con una restricción jurídica de carácter histórico. Desde el año 1866, la legislación federal de los Estados Unidos prohíbe de manera taxativa que el rostro de cualquier persona viva aparezca en la moneda de curso legal o en los títulos públicos de la nación. Esta normativa fue sancionada en el siglo XIX tras un recordado escándalo en el que un funcionario del Tesoro se tomó la atribución de imprimir su propia cara en un billete de cinco centavos.
Presión oficial y debate en el Capitolio
Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, intentó bajarle el tono a la polémica sosteniendo en sus manos la portada del periódico y aclarando que el Poder Ejecutivo respetará los canales institucionales. "El presidente no lo hace; la Cámara de Representantes y el Senado tienen que hacerlo", enfatizó el funcionario, reconociendo que para materializar el papel moneda primero se deberá aprobar la reforma de la Ley de la Reserva Federal.
“En respuesta a una legislación activa patrocinada por el representante Joe Wilson, la Oficina de Grabado e Impresión está realizando la planificación adecuada y la debida diligencia. Si este mandato legislativo se promulga, la BEP está actuando de manera proactiva para producir un billete conmemorativo”, señaló un vocero del Tesoro mediante un comunicado oficial.
Mientras la oposición del Partido Demócrata y diversos sectores civiles calificaron el proyecto como un "peligroso rasgo de personalismo político" y un avasallamiento de las tradiciones institucionales, el oficialismo sigue sumando la estampa de Trump a dependencias gubernamentales. De aprobarse la enmienda en el Congreso, Donald Trump se convertiría en el primer ciudadano estadounidense vivo en aparecer en el papel moneda oficial del país en los últimos 160 años.
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