Veinticinco años después de los atentados que cambiaron la historia de Estados Unidos y marcaron su presidencia, George W. Bush eligió una manera diferente de regresar a aquel 11 de septiembre de 2001. El exmandatario transformó algunos de sus recuerdos más profundos de aquella jornada y de los días posteriores en una serie de pinturas que ahora se exhiben en su museo presidencial de Dallas, Texas.
La exposición lleva por título “Remembering September 11” (“Recordando el 11 de septiembre”) y reúne alrededor de 15 lienzos realizados por el propio Bush, quien cumplió 80 años en julio.
Las obras no buscan reconstruir cronológicamente los atentados, sino mostrar las personas, escenas y gestos que permanecieron en la memoria de quien ocupaba la Casa Blanca cuando Estados Unidos sufrió el mayor ataque terrorista de su historia.
Las imágenes que Bush decidió llevar al lienzo
La exposición comienza con una pintura de Nueva York después del derrumbe de las Torres Gemelas.
En ella puede observarse el sur de Manhattan cubierto por una enorme columna de humo gris, que contrasta con el azul del cielo.
“25 años después, ha vuelto a ese momento decisivo de la historia de Estados Unidos con pincel y lienzo, pintando los símbolos, las personas y los abrazos que se le han quedado grabados desde entonces”, explica la presentación de la muestra.
Bush también decidió retratarse a sí mismo en diferentes momentos.
Una de las pinturas recrea el instante en el que recibió la información de que un segundo avión había impactado contra el World Trade Center, confirmando que Estados Unidos estaba frente a un ataque coordinado.
En otros lienzos aparece acompañando a familias y personas en duelo, rodeado de bomberos de Nueva York, pronunciando un discurso en la Catedral Nacional de Washington y tomando de la mano a su padre, el también expresidente George H. W. Bush.
Una bandera que atraviesa la muestra
Otro elemento que aparece reiteradamente es la bandera de Estados Unidos.
En una de las obras ocupa prácticamente todo el lienzo, desplegada sobre el Pentágono, que también fue atacado aquel 11 de septiembre.
La exposición explica que Bush eligió representar esos momentos por el significado que adquirieron para él durante las jornadas posteriores a los atentados.
“Estos son los momentos que el presidente Bush eligió pintar, porque son los que más recuerda: no el miedo, sino la determinación; no la desesperación, sino el instinto de los estadounidenses comunes y corrientes de unirse y ayudarse unos a otros”, señala la presentación de la muestra.
Bush descubrió la pintura después de la Casa Blanca
La faceta artística del expresidente apareció mucho después de aquella jornada.
Bush permaneció al frente de Estados Unidos hasta 2009 y comenzó a acercarse seriamente a la pintura aproximadamente tres años después de abandonar la Casa Blanca.
Una de sus inspiraciones fue Winston Churchill, quien además de ejercer como primer ministro británico también cultivó durante años la pintura y escribió sobre esa afición en el ensayo Painting as a Pastime.
Desde entonces, Bush convirtió los pinceles en una de sus principales actividades fuera de la política.
Ahora, a un cuarto de siglo del 11-S, utilizó esa faceta para regresar a uno de los episodios que definieron sus ocho años como presidente.
No lo hizo mediante un discurso político ni una reconstrucción histórica, sino a través de las imágenes que asegura conservar en su memoria 25 años después.






