El atroz crimen que sacudió los cimientos de la sociedad santiagueña a principios de este año sigue sumando capítulos de profundo dolor y reclamos institucionales. Edith y Cintia Medina, hijas de Ramona Emilia Medina, expresaron su enérgico malestar por el letargo en los avances de la investigación penal del femicidio que conmocionó al país, exigiendo que la mira judicial se extienda hacia posibles cómplices y encubridores.
Desde el barrio Agua Santa de la ciudad termense, lugar donde residía la víctima, las hermanas Medina apuntaron de forma directa contra las demoras de las pericias técnicas y consideraron que es "insuficiente" sostener la hipótesis de un único autor material. Cabe recordar que el macabro asesinato de Ramona fue descubierto en enero pasado, cuando sus restos fueron hallados desmembrados y parcialmente calcinados en las inmediaciones del cementerio local.
Peritajes telefónicos clave y la sospecha sobre el entorno familiar
Actualmente, el expediente penal se encuentra a la espera de los informes de aperturas y peritajes tecnológicos sobre una serie de teléfonos celulares secuestrados en los distintos allanamientos. Las hijas de la víctima confían en que el cruce de llamadas y datos de geolocalización arrojará luz para identificar a los partícipes secundarios. “Todos estuvieron ahí. No creemos que una sola persona haya podido hacer todo esto sola”, aseveró de forma tajante Cintia Medina ante la prensa.
En este sentido, los cuestionamientos de la familia de Ramona se dirigieron explícitamente hacia el círculo íntimo de Luis Bustamante, el único imputado y detenido con prisión preventiva hasta la fecha. La querella familiar sospecha que varios parientes del acusado estuvieron presentes en la vivienda donde presuntamente se realizaron las aberrantes maniobras para intentar ocultar y hacer desaparecer el cuerpo de la mujer, señalando con nombre y apellido a un cuñado de Bustamante como alguien que debe ser formalmente investigado.
Pedido urgente de excavaciones en el terreno del imputado
Ante la persistencia de numerosos interrogantes sobre la mecánica exacta del femicidio, las hermanas Medina formalizaron ante las autoridades judiciales el pedido de nuevas medidas de prueba en las propiedades ligadas al detenido. Entre las solicitudes más urgentes, reclamaron inspecciones oculares exhaustivas y la realización de excavaciones en sectores específicos del terreno, ante el persistente y desgarrador temor de que puedan existir más restos óseos de su madre ocultos en el lugar.
A poco más de cinco meses de un episodio que generó marchas masivas en el principal centro turístico de la provincia y cosechó el repudio de colectivos feministas de todo el norte argentino, la familia de Ramona Medina ratificó que no cesará en sus demandas públicas ni en las calles. Aseguraron que mantendrán activos los canales de protesta comunitaria y legal hasta lograr que la totalidad de los responsables, coautores y encubridores del aberrante hecho sean identificados, juzgados y condenados con las penas máximas.







