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Horror en Kenia: condenaron al líder de una secta que ordenó dejar morir de hambre a casi 200 niños

La Justicia de Kenia declaró culpable al pastor Paul Mackenzie y a otros 29 integrantes de una secta apocalíptica por el asesinato de 191 personas, de las cuales 190 eran niños. La organización promovía ayunos extremos y rechazaba la medicina moderna.

Horror en Kenia: condenaron al líder de una secta que ordenó dejar morir de hambre a casi 200 niños
Paul Mackenzie, líder de una secta apocalíptica en Kenia, fue declarado culpable junto con otros 29 integrantes de la organización por el asesinato de 191 personas.

La Justicia de Kenia declaró culpable al líder de una secta apocalíptica que promovía ayunos extremos entre sus seguidores y les ordenaba dejar morir de hambre a sus hijos bajo la promesa de que podrían “encontrarse con Jesús”. El pastor Paul Mackenzie fue responsabilizado por el asesinato de 191 personas, de las cuales 190 eran niños, en uno de los casos más estremecedores registrados en el país africano.

La decisión judicial también alcanzó a otros 29 integrantes de la organización religiosa, quienes fueron declarados culpables de asesinato.

El caso quedó al descubierto después de que las autoridades encontraran cientos de cadáveres enterrados en fosas poco profundas dentro del bosque de Shakahola, una extensa zona cercana a la costa de Kenia.

Las investigaciones permitieron recuperar más de 400 cuerpos, mientras que los testimonios de familiares, sobrevivientes y trabajadores que participaron en las exhumaciones revelaron las condiciones en las que vivían los seguidores del pastor.

Quién es Paul Mackenzie, el líder de la secta del hambre

Paul Mackenzie fundó en 2003 la organización religiosa Good News International Ministries, que durante los años siguientes consiguió atraer a miles de seguidores en distintas regiones de Kenia.

El pastor difundía una doctrina apocalíptica basada en la proximidad del fin del mundo y en la necesidad de abandonar determinadas prácticas de la vida moderna.

Entre sus enseñanzas, consideraba que la educación era perjudicial, rechazaba los tratamientos médicos convencionales y presentaba algunos avances tecnológicos como manifestaciones del mal.

También sostenía que los creyentes debían prepararse espiritualmente para encontrarse con Jesús.

Su organización llegó a contar con un canal de televisión llamado Times TV, desde el que transmitía sus sermones y ampliaba su influencia sobre los fieles.

En 2019, Mackenzie cerró su iglesia principal y se trasladó al bosque de Shakahola, donde alentó a sus seguidores a instalarse.

El ayuno extremo que terminó con la muerte de cientos de personas

Según la investigación judicial, la secta promovía prácticas de ayuno extremo que llevaron a numerosos integrantes a sufrir graves cuadros de desnutrición.

La doctrina sostenía que los seguidores debían dejar de alimentarse como parte de su preparación para encontrarse con Jesús.

La situación resultó especialmente grave para los niños, que dependían de las decisiones de los adultos responsables de su cuidado.

Las autoridades determinaron que numerosas víctimas murieron por inanición, mientras que otras presentaban signos de violencia.

La investigación también documentó casos de estrangulamiento y golpes.

De las 191 víctimas incluidas en el proceso por asesinato, 190 eran menores de edad.

Los acusados habían rechazado su responsabilidad y sostenían que nadie había sido obligado a morir.

Sin embargo, la Justicia consideró acreditada su culpabilidad en el caso.

Más de 400 cuerpos fueron encontrados en el bosque de Shakahola

El descubrimiento de fosas comunes en Shakahola permitió conocer la verdadera dimensión de la tragedia.

Las autoridades encontraron más de 400 cadáveres enterrados en tumbas poco profundas, distribuidas en diferentes sectores del bosque.

La recuperación de los restos se convirtió en una tarea compleja debido a la cantidad de víctimas y al avanzado estado de descomposición de muchos cuerpos.

Un grupo de 17 hombres de una localidad cercana fue contratado para participar en las exhumaciones.

Algunos recibían apenas ocho dólares diarios por realizar ese trabajo.

Los testimonios recogidos durante la investigación describieron escenas especialmente difíciles.

“Cada tumba que encontramos tenía al menos tres cuerpos”, relató James, uno de los trabajadores que participaron en las tareas.

El hombre aseguró que algunos restos correspondían a bebés de apenas unas semanas de vida.

También recordó el hallazgo de una fosa que contenía los cuerpos de doce niños.

“Los cuerpos estaban dispuestos como si fueran ropa, uno encima del otro”, describió.

Los trabajadores señalaron que algunos menores fueron encontrados envueltos en sábanas y con las extremidades atadas.

“Mis seis hijos murieron en el bosque”

Entre los testimonios más desgarradores aparece el de Stephen Mwiti, de 48 años, quien perdió a sus seis hijos después de que su familia quedara vinculada con la organización religiosa.

El hombre relató que la doctrina de Mackenzie había llegado a su hogar a través de los programas televisivos del pastor.

Según explicó, su entonces esposa comenzó a seguir sus enseñanzas y posteriormente se trasladó al bosque.

Mwiti aseguró que intentó recuperar a sus hijos, pero no consiguió evitar la tragedia.

“Mis seis hijos murieron en el bosque de Shakahola”, expresó mientras sostenía una fotografía familiar.

El hombre contó que solamente pudo encontrar y enterrar los restos de uno de ellos, Samuel.

Su exesposa figuraba entre las personas acusadas junto con Mackenzie.

El dolor y la indignación quedaron reflejados en una frase que pronunció al recordar al líder religioso:

“Si me encontrara hoy con el pastor Mackenzie, uno de los dos tendría que morir”.

Prohibían los medicamentos y consideraban malvada a la medicina

Una de las características más peligrosas de la doctrina de Mackenzie era su rechazo a la atención médica convencional.

Los seguidores eran alentados a confiar exclusivamente en la intervención divina para superar enfermedades.

Esta creencia provocó que algunas personas dejaran de recibir tratamientos necesarios para su salud.

Peter Shukrani, de 23 años, fue uno de los sobrevivientes que relató las consecuencias de esa prohibición.

El joven había comenzado a asistir a la iglesia cuando tenía ocho años y consideraba al pastor su padre espiritual.

En 2019 se trasladó junto con su madre al bosque de Shakahola.

Durante su permanencia allí, enfermó gravemente.

Sin embargo, su madre rechazaba los medicamentos que necesitaba para recuperarse.

“Mi madre tiraba todos los medicamentos que debía tomar porque creía que solo Dios podía curarme”, contó.

Shukrani permaneció postrado durante semanas hasta que fue rescatado en marzo de 2023.

“Habría muerto si no me hubieran rescatado del bosque de Shakahola”, reconoció.

El sobreviviente que todavía defiende al pastor

A pesar de las condiciones que atravesó y del riesgo que corrió su vida, Peter Shukrani mantiene una opinión favorable sobre Mackenzie.

El joven sostuvo que nunca se sintió obligado personalmente a realizar los ayunos.

“Mackenzie no obligó a nadie a ayunar. La gente tomó esas decisiones por sí misma debido a sus creencias”, afirmó.

También aseguró que continúa sintiendo afecto por el líder religioso.

“Todavía lo quiero y sigue siendo mi pastor”, expresó.

Su testimonio refleja la influencia que la organización llegó a ejercer sobre algunos de sus integrantes, incluso después de que se conocieran las muertes.

La postura de Shukrani contrasta con la de otros sobrevivientes y familiares que responsabilizan directamente al pastor por la tragedia.

El hijo del pastor también lo considera responsable

Uno de los testimonios más significativos provino del propio hijo de Mackenzie.

Dan Paul Mackenzie, quien trabajaba como camarógrafo dentro de la organización religiosa, relató cómo se desarrollaban las actividades de la iglesia.

Según explicó, los fieles asistían durante las mañanas a encuentros en los que cantaban himnos religiosos.

Posteriormente, el pastor comenzaba sus sermones, que en ocasiones incluían ceremonias destinadas a supuestamente expulsar demonios.

A diferencia de otros seguidores que todavía defienden al líder, Dan manifestó su respaldo a una declaración de culpabilidad.

“Él era el líder, era alguien a quien admiraban. Por lo tanto, es un asesino en masa”, sostuvo antes de conocerse el veredicto.

Sus declaraciones marcaron una diferencia con quienes insisten en que los integrantes de la secta actuaban por decisión propia.

Cómo descubrieron lo que ocurría dentro del bosque

Durante años, las actividades de la organización se desarrollaron en una zona boscosa relativamente aislada.

Los integrantes vivían en construcciones de barro distribuidas en distintos sectores del territorio.

Algunos vecinos de localidades cercanas conocían a los seguidores porque acudían a buscar provisiones o agua.

Sin embargo, desconocían la gravedad de lo que estaba ocurriendo dentro del bosque.

La situación comenzó a quedar al descubierto en 2023, cuando se localizaron los primeros restos humanos y se intensificaron las tareas de búsqueda y rescate.

Algunos sobrevivientes se encontraban en condiciones extremas de debilidad.

“Sacábamos a alguien del bosque, pero estaban tan débiles que morían en nuestros brazos”, relató Salim Karisa, uno de los hombres que participó en las tareas posteriores.

Las autoridades comenzaron entonces a encontrar fosas comunes y a dimensionar la cantidad de personas fallecidas.

Las dificultades para identificar a las víctimas

La investigación también enfrenta un desafío importante: establecer la identidad de todas las personas cuyos restos fueron recuperados.

Muchos cuerpos se encontraban en un avanzado estado de descomposición, lo que dificultó las tareas forenses.

En la documentación judicial, algunas víctimas fueron registradas como menores no identificados.

Para diferenciarlas, los investigadores utilizaron datos como el lugar donde se encontraron los restos y la fecha de exhumación.

La cantidad de cuerpos recuperados en el bosque supera ampliamente el número de víctimas incluidas en este proceso judicial específico.

Esto se debe a que el hallazgo de más de 400 cadáveres y los 191 asesinatos por los que fueron declarados culpables los acusados corresponden a cifras de distinto alcance dentro de la investigación.

Otros procesos judiciales contra Mackenzie y sus seguidores

La declaración de culpabilidad por los asesinatos representa un avance central en la causa, pero no pone fin a todos los procesos abiertos contra el líder religioso.

Mackenzie y otros integrantes de la organización también enfrentan investigaciones y acusaciones relacionadas con terrorismo, radicalización y vulneración del derecho a la educación de menores.

En el marco del proceso, Enos Amanya Ngala, quien había sido jefe de seguridad del pastor, llegó a un acuerdo con la fiscalía y pasó a colaborar como testigo.

Su participación permitió aportar información a la investigación sobre el funcionamiento interno de la secta.

Por el momento, la información difundida confirma el veredicto de culpabilidad por los asesinatos, pero no detalla las penas individuales que deberán cumplir los responsables.

Una tragedia que dejó cientos de víctimas y familias destruidas

El caso de Shakahola expuso las consecuencias extremas de una organización religiosa que ejercía una fuerte influencia sobre sus seguidores y promovía prácticas que pusieron en riesgo sus vidas.

Las investigaciones revelaron que numerosas familias abandonaron sus hogares para trasladarse al bosque, donde quedaron sometidas a condiciones de aislamiento y privaciones.

Los testimonios de padres que perdieron a sus hijos, sobrevivientes que estuvieron al borde de la muerte y trabajadores que recuperaron los cuerpos muestran la magnitud del sufrimiento provocado.

La declaración de culpabilidad de Paul Mackenzie y otros 29 integrantes de la secta constituye un paso importante para establecer responsabilidades por la muerte de 191 personas, entre ellas 190 niños.

Mientras continúan otros procesos judiciales, las familias de las víctimas esperan que la Justicia avance en el esclarecimiento de una tragedia que conmocionó a Kenia y tuvo repercusión internacional.

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