El juicio que busca determinar las responsabilidades penales en torno al fallecimiento de Diego Armando Maradona sumó un testimonio de alto impacto civil y médico. Ante los magistrados del Tribunal Oral en lo Criminal, compareció Cinthia Córdoba, una de las profesionales de la salud que asistió al "Diez" y cuyo nombre cobró especial relevancia por sus vínculos personales e institucionales con el caso.
Córdoba no solo cumplió funciones operativas en la vivienda del loteo San Andrés de Tigre, sino que en aquel momento mantenía una relación de pareja con Mariano Perroni, quien se desempeñaba como coordinador y jefe de enfermeros de la empresa prestataria Medidom, hoy sentado en el banquillo de los acusados.
Despidos, internas y la acusación de Perroni
La declaración de la enfermera estuvo precedida por los propios dichos de Perroni en las audiencias previas. El imputado había señalado ante el tribunal que el apartamiento y posterior despido de Córdoba de la internación de Maradona estuvo rodeado de arbitrariedades y que, de hecho, el estrés y las recriminaciones derivadas de esa desvinculación laboral terminaron por dinamitar la relación de pareja que ambos sostenían.
Frente a los fiscales y las querellas, Córdoba detalló las condiciones en las que le tocaba prestar servicio, el grado de acceso real que se le permitía tener para evaluar los signos vitales del paciente y los canales de comunicación mediante los cuales reportaba las novedades diarias. Los investigadores buscan confrontar su relato con los chats de WhatsApp y las planillas de asistencia —presuntamente adulteradas— que forman parte de la prueba central de la causa.
Qué se espera para el resto de la jornada
Tras la declaración de Córdoba, el tribunal tiene previsto escuchar a otros testigos técnicos vinculados al entorno de la empresa de medicina privada y personal logístico. La fiscalía apunta a demostrar que existió un "plan criminal" o una "ineficacia negligente sistemática" (bajo la carátula de homicidio simple con dolo eventual), donde los coordinadores médicos conocían el deterioro del paciente y decidieron no activar los protocolos de emergencia para evitar su muerte.
Las defensas de los ocho imputados —entre los que figuran el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov— intentarán utilizar las contradicciones de los enfermeros para demostrar que las directivas médicas principales eran sistemáticamente desoídas o que la cadena de mandos intermedios se encontraba fragmentada por la propia dinámica caótica de la internación.






