Un relevamiento técnico elaborado por la Federación Porcina Argentina (FPA) confirmó la profundización de la brecha de precios entre la carne vacuna y los cortes porcinos. La disparidad en los valores de mostrador incide directamente en los hábitos de compra de los consumidores en carnicerías de barrio y grandes cadenas de supermercados.
De acuerdo con el informe de la entidad, los productos vacunos resultan, en promedio, un 128% más caros que los de cerdo en comercios minoristas tradicionales, mientras que en las cadenas de hipermercados la diferencia se sitúa en torno al 95%.
Comparativa de precios por corte y categoría
En los establecimientos minoristas, el kilogramo de asado vacuno promedia los $23.000, mientras que el pechito de cerdo cotiza cerca de los $8.200. El margen permite adquirir aproximadamente 2,8 kilogramos de corte porcino por el valor de un kilo de asado tradicional.
La diferencia se extiende a los productos utilizados para la elaboración de milanesas, donde la nalga vacuna alcanza los $25.000 por kilo frente a los $10.000 de la nalga de cerdo, marcando una brecha del 150%. En el segmento de cortes de primera calidad, el lomo vacuno llega a $35.000 el kilo, ante un solomillo de cerdo que se ubica en los $12.000, registrando una disparidad cercana al 192%.
Transformación de la demanda y hábitos de consumo
En las grandes superficies comerciales, el carré de cerdo registra un precio estimado de $7.600, frente a los $17.500 del bife angosto vacuno.
El director ejecutivo de la Federación Porcina Argentina, Agustín Seijas, explicó que la expansión del consumo de carne de cerdo responde tanto al proceso de eficiencia productiva del sector como a la reestructuración de la canasta alimentaria de los hogares frente a las variaciones del mercado alimenticio.






