El cáncer colorrectal representa actualmente la tercera enfermedad oncológica más diagnosticada y la segunda causa de muerte por cáncer a nivel mundial. De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), durante 2024 se registraron más de 2 millones de nuevos casos y 918.000 fallecimientos.
Los especialistas advierten que la mayoría de los pacientes no presenta síntomas en las etapas iniciales, por lo que la prevención y los controles periódicos resultan fundamentales.
Según expertos consultados por el sitio especializado EatingWell, existen cinco hábitos cotidianos que pueden aumentar el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
1. Permanecer sentado durante muchas horas
El sedentarismo prolongado favorece la resistencia a la insulina, la inflamación crónica y el aumento de grasa corporal, factores que pueden afectar la salud del colon.
La OMS recomienda realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada o entre 75 y 150 minutos de ejercicio intenso, además de interrumpir los períodos prolongados de inactividad con pausas para caminar o estirarse.
2. Consumir poca fibra
Una alimentación baja en fibra hace que los residuos permanezcan más tiempo en el intestino, aumentando el contacto de sustancias potencialmente dañinas con las células del colon.
Además, disminuye la producción de butirato, un compuesto que ayuda a proteger el tejido intestinal y a controlar la inflamación.
Los especialistas aconsejan incorporar gradualmente alimentos como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales para mejorar la salud digestiva.
3. Beber alcohol con frecuencia
El metabolismo del alcohol genera acetaldehído, una sustancia considerada carcinógena que puede provocar daños en el ADN.
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica al alcohol como un carcinógeno del Grupo 1, con evidencia suficiente de su relación con el cáncer colorrectal.
Reducir su consumo o establecer días sin bebidas alcohólicas son medidas que pueden contribuir a disminuir el riesgo.
4. Fumar
El tabaquismo expone al organismo a múltiples sustancias cancerígenas que también afectan al colon y favorecen la aparición de pólipos precancerosos.
Los expertos recuerdan que abandonar el cigarrillo sigue siendo una de las decisiones más importantes para reducir el riesgo de distintos tipos de cáncer y mejorar la salud general.
5. Retrasar los estudios preventivos
La detección precoz es una de las herramientas más eficaces para prevenir el cáncer colorrectal.
Durante una colonoscopía, los médicos pueden identificar y extraer pólipos antes de que evolucionen hacia un tumor maligno.
La Sociedad Estadounidense del Cáncer (ACS) recomienda que las personas con riesgo promedio comiencen los controles regulares a partir de los 45 años y los mantengan hasta los 75, siempre que su estado de salud lo permita.
Los especialistas también recuerdan que existen otras alternativas de detección, como pruebas en materia fecal y análisis de sangre para determinados pacientes.
Ante síntomas como sangrado rectal, cambios persistentes en el tránsito intestinal, dolor abdominal o pérdida de peso sin causa aparente, recomiendan consultar de inmediato con un profesional de la salud.






