La pasión incondicional por los colores de Central Córdoba llevó a Lucas Nahuel Díaz a protagonizar un episodio inolvidable que terminó teniendo un desenlace laboral severo e inesperado. A pesar de residir en la localidad de José C. Paz, provincia de Buenos Aires, el joven mantiene un profundo vínculo afectivo con la provincia de Santiago del Estero desde los 10 años, profesando un arraigado fanatismo por el club de barrio Norte.
El hecho se desencadenó el pasado lunes durante la disputa del cotejo oficial entre Platense y el conjunto Ferroviario, llevado a cabo en el estadio Ciudad de Vicente López. En dicha jornada, Lucas se encontraba prestando servicios para la empresa privada encargada de la seguridad de la cancha, llevando puesta la camiseta albinegra debajo del chaleco refractario de control.
Durante la etapa previa al inicio del encuentro, mientras el plantel profesional santiagueño realizaba las labores de entrada en calor, el trabajador tuvo la oportunidad de intercambiar palabras con integrantes del cuerpo técnico y la utilería del club, manteniendo la compostura desde la zona perimetral del campo de juego.
Una foto, una camiseta y el posterior despido
La secuencia de mayor emoción para el joven ocurrió una vez concluido el tiempo reglamentario del cotejo. En ese instante, Lucas logró aproximarse al arquero Alan Aguerre para solicitarle una fotografía de recuerdo, al tiempo que integrantes de la delegación de Central Córdoba tuvieron el gesto de obsequiarle una camiseta oficial del plantel.
Sin embargo, lo que representaba un momento gratificante en el plano personal derivó en una sanción laboral inmediata. Tras la viralización y publicación de las imágenes del encuentro en redes sociales, la empresa prestadora del servicio de seguridad le notificó formalmente la interrupción de sus tareas en el estadio.
De acuerdo con el testimonio brindado por el afectado, la patronal cuestionó de manera categórica que se haya fotografiado con el deportista durante el cumplimiento del turno operativo y la portación de la indumentaria del club visitante. Ante esto, el joven aclaró que en ningún momento exigió la camiseta, sino que se trató de una entrega espontánea por parte de la comitiva santiagueña.
El sentimiento por el Ferroviario y el anhelo a futuro
Pese a la pérdida de su fuente laboral, el joven bonaerense reafirmó su compromiso afectivo hacia la institución de la Capital y remarcó la autenticidad de su fanatismo por encima de cualquier coyuntura deportiva.
“Por más que hayamos perdido, yo no soy hincha de los resultados. Amo a Central Córdoba”, manifestó de manera contundente al hacer referencia a las consecuencias administrativas que debió afrontar.
En el tramo final de su relato, el hincha expresó su deseo de poder radicarse o vincularse profesionalmente en las instalaciones del Estadio Alfredo Terrera o colaborar en áreas de servicio del plantel profesional, atesorando la casaca y la imagen junto a Aguerre como el recuerdo inolvidable de su jornada en Vicente López.






