La fractura política entre el PRO y La Libertad Avanza parece haber alcanzado un punto sin retorno. En un encendido acto en Mar del Plata, el expresidente Mauricio Macri ratificó que el partido que preside votará a favor de la interpelación de Manuel Adorni en ambas cámaras del Congreso, profundizando la presión para que el funcionario sea apartado de su cargo tras las denuncias por enriquecimiento ilícito.
"El PRO cree que mantener a Adorni destruye el cambio", sentenció Macri ante una multitud, enfatizando que la crisis patrimonial que atraviesa el jefe de ministros opaca los avances económicos de la gestión: "Perdemos el rumbo, ese ruido hace mucho daño. Ojalá no perdamos más tiempo ni energía en esto".
Un divorcio político con fecha de vencimiento
Las declaraciones de Macri no solo confirman la ruptura del vínculo cotidiano con el Ejecutivo, sino que exponen una estrategia de reposicionamiento del PRO de cara a 2027. Según el exmandatario, la lealtad dentro del Gobierno no debe primar sobre la idoneidad: "Hay que llegar a los cargos por antecedentes, no por lealtad ciega". Asimismo, recordó que su oposición al nombramiento de Adorni no es nueva: "Yo dije que no estaba de acuerdo desde el inicio".
La relación entre los líderes, que en el pasado incluyó cenas y almuerzos recurrentes, hoy es inexistente. Referentes del PRO confirmaron que no hay diálogo con Balcarce 50 desde la salida de Guillermo Francos, quien oficiaba como último puente de comunicación. La nueva directriz del partido es clara:
Apoyo condicional: El PRO asegura que no apoya al Gobierno per se, sino que acompaña las leyes que considera beneficiosas para el país.
Autonomía: La premisa fundamental es "apoyar una idea de cambio, un rumbo, no a un gobierno" que, a su juicio, ha dejado de generar confianza.
A pesar de este distanciamiento, Macri buscó matizar su embestida aclarando que su fuerza seguirá sosteniendo "algo que es inédito": el acompañamiento parlamentario para fortalecer las transformaciones necesarias. No obstante, el mensaje hacia Javier Milei es contundente: el PRO ya no está dispuesto a pagar el costo político de defender las irregularidades que rodean a la jefatura de ministros.
El "ruido" que genera el escándalo de Adorni, según el análisis macrista, ha bloqueado la capacidad del oficialismo para capitalizar sus avances en materia económica, convirtiendo al Jefe de Gabinete en un lastre que, a los ojos del expresidente, debe ser soltado para salvar el proyecto original del cambio.






