El fútbol femenino de Mitre atraviesa un presente de crecimiento sostenido y parte de sus protagonistas lo contaron en primera persona durante su visita a El Deportivo. Guillermina Ruiz, Sergio Díaz, Macarena Ruiz y Guadalupe Juárez repasaron el trabajo que se realiza en las distintas categorías, el compromiso de las jugadoras, la formación desde edades tempranas y una competencia que cada vez exige más.
El paso por el programa también permitió conocer cómo se vive desde adentro un clásico, qué lugar ocupa la disciplina fuera de la cancha y por qué el crecimiento del fútbol femenino santiagueño se sostiene cada vez más en estructuras de trabajo constantes.
“El clásico siempre va a ser un partido muy peleado”
Uno de los primeros ejes de la charla fue el clásico y cómo lo viven las categorías formativas.
Guadalupe, integrante de la Sub 15, explicó que estos partidos suelen ser muy equilibrados.
“Siempre un clásico va a ser un partido muy peleado. Hay veces que tenemos victorias, otras derrotas; nunca se sabe cuál va a ser el final”, contó.
Desde el cuerpo técnico remarcaron que, más allá de la rivalidad, el objetivo es que todas las instituciones empujen para el mismo lado.
“Siempre se intenta dejar de lado el tema de los colores porque la idea es que el fútbol femenino siga creciendo”, explicaron durante la entrevista.
Mitre compite en cuatro categorías
Actualmente, el club trabaja con Sub 13, Sub 15, Reserva y Primera, con una estructura que permite sostener competencia y formación.
Desde el cuerpo técnico destacaron especialmente el presente de las categorías juveniles.
“Mitre está trabajando muy bien. Es una de las mejores instituciones, de las que más compite en las cuatro categorías”, señalaron.
Además, indicaron que Sub 13 y Sub 15 ya consiguieron la clasificación antes de finalizar la fase regular, mientras que Primera también mantiene buenas posibilidades.
En el caso de la Sub 13, el equipo viene de imponerse 4 a 1 en el clásico, un resultado que refuerza el buen momento deportivo.
Gimnasio, entrenamientos y mucho compromiso
Uno de los puntos que más destacaron fue el trabajo semanal.
Las jugadoras realizan preparación física en gimnasio dos veces por semana, además de los entrenamientos futbolísticos.
“Son muchas horas en las que ellas se sacrifican. Hace frío, calor, a veces queda lejos, y aun así la convocatoria y el compromiso son muy grandes”, sostuvo Sergio Díaz.
El trabajo no termina cuando finaliza la práctica. Los profes continúan analizando qué mejorar, qué corregir y cómo acompañar la evolución de cada categoría.
Macarena Ruiz también remarcó que el crecimiento se apoya en una estructura donde las más experimentadas ayudan a las más chicas.
“Las referentes acompañan mucho, les enseñan y las corrigen. Es un trabajo de arriba hacia abajo y también de abajo hacia arriba”, explicó.
El sacrificio también aparece fuera de la cancha
La charla dejó uno de los costados más interesantes: cómo las jugadoras empiezan a incorporar hábitos propios de una preparación cada vez más seria.
Cumpleaños, salidas, juntadas y compromisos personales muchas veces deben acomodarse al calendario deportivo.
Una de las jugadoras explicó:
“Si salgo un sábado y el domingo tengo que jugar, el rendimiento no es el mismo porque no se descansa ni se come adecuadamente”.
Otra contó que muchas veces elige ir “un ratito” a una reunión y volver temprano para poder rendir al día siguiente.
El mensaje del cuerpo técnico es claro: cada jugadora sabe cuál es su objetivo y, a partir de allí, el compromiso depende de cada una.
“Las amistades quedan afuera de la cancha”
El clásico también dejó lugar para una de las frases más divertidas de la noche.
Guillermina, capitana y mediocampista, contó que dentro de la cancha la amistad pasa a segundo plano.
“Ahí en la cancha somos rivales. Después te pido perdón, te mando un mensaje, pero durante el partido se termina la amistad”, contó entre risas.
Además, explicó que como capitana intenta mantener al equipo concentrado, sobre todo en los momentos difíciles.
“A mí me gusta que las chicas se exijan. Si no estamos teniendo un buen partido, no me gusta que estén charlando o riéndose porque hay que estar concentradas”, expresó.
El semillero y una nueva generación
Otro aspecto fuerte del proyecto es la llegada de niñas cada vez más pequeñas.
Actualmente, Mitre recibe chicas de 10 y 11 años interesadas en sumarse, y el club trabaja en la formación de una escuelita que permita ampliar el semillero.
También se destacó el papel histórico de espacios formativos como Titiritas, considerado por las propias protagonistas como uno de los proyectos pioneros del fútbol femenino infantil en Santiago del Estero.
“Antes éramos cuatro equipos. Hoy es increíble ver cómo todos los clubes presentan fútbol femenino y cómo ha mejorado el nivel”, resumieron.
Un crecimiento que ya se nota en toda la Liga
La entrevista dejó una conclusión clara: el fútbol femenino santiagueño atraviesa una etapa de expansión.
Equipos como Sarmiento, Estudiantes, Central Córdoba, Unión y Mitre elevan cada vez más el nivel competitivo, mientras las instituciones incorporan preparación física, acompañamiento profesional y estructuras de formación.
En Mitre, además, se suman charlas con psicólogos y nutricionistas, otro paso hacia una formación más integral.
La meta ya no pasa solamente por competir, sino por preparar jugadoras desde pequeñas y darles herramientas para que puedan desarrollarse cada vez con mayor profesionalismo.






