Una serie de explosiones sacudió la ciudad de Damasco este martes en las inmediaciones del hotel Four Seasons, establecimiento de alta seguridad que aloja a delegaciones diplomáticas y donde se hospeda el presidente francés, Emmanuel Macron. Al momento de las detonaciones, que provocaron al menos 18 heridos, el mandatario europeo se encontraba en el palacio presidencial reunido con el presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, por lo que la agenda oficial no sufrió interrupciones.
De acuerdo con el reporte del Ministerio del Interior sirio, las acciones se perpetraron mediante dos artefactos explosivos improvisados (IED). Uno de ellos detonó en un contenedor de residuos mientras era inspeccionado por efectivos policiales, provocando heridas a cuatro agentes, mientras que el segundo dispositivo fue acondicionado en un automóvil estacionado en la vía pública, elevando la cifra de afectados civiles sin que se registraran víctimas fatales.
Reconocimiento internacional y agenda económica
La presencia de Macron constituye la primera visita de un líder de potencia occidental a Siria desde el derrocamiento de Bashar al-Assad en diciembre de 2024. El encuentro bilateral es interpretado como un respaldo explícito a la administración de Sharaa, cuyo gabinete busca distanciarse de su pasado en la organización Hayat Tahrir al-Sham para integrarse a los canales diplomáticos globales y propiciar el levantamiento de las sanciones económicas internacionales.
La comitiva oficial francesa incluye una delegación de carácter comercial encabezada por Jacques Saadé, presidente del conglomerado naviero CMA CGM. Las autoridades de ambos países mantienen la previsión de suscribir memorandos de entendimiento orientados a reactivar la inversión extranjera y reconstruir la infraestructura básica del país, afectada por catorce años de conflicto bélico interno.
Fragilidad de la seguridad y crisis de infraestructura
El doble atentado en la capital se suma a un ataque registrado días atrás en una cafetería cercana al Palacio de Justicia, donde la explosión de otro artefacto provocó 10 muertes y 20 heridos, en acciones que aún no han sido reivindicadas por ninguna organización armada. Las agencias de seguridad locales atribuyen la inestabilidad a células remanentes del Estado Islámico y a facciones vinculadas al antiguo régimen de gobierno.
Las autoridades de Damasco iniciaron las peritaciones correspondientes para identificar a los autores materiales de las detonaciones. El desafío de seguridad coincide con una aguda crisis económica donde cerca del 90% de la población se encuentra bajo la línea de pobreza, agravada por cortes crónicos en el suministro eléctrico y el deterioro de los servicios esenciales en la periferia urbana.






