Por Ariel Horacio Sequeira
Parece que fue ayer… y lo es. En 2024 el gobierno libertario de Javier Milei sancionaba el denominado Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aprobado por la Ley Bases (27.742). Se trata de un programa de incentivos fiscales, aduaneros y cambiarios a 30 años diseñado para atraer inversiones superiores a los 200 millones de dólares.
La norma buscaría fomentar sectores estratégicos como la minería, la energía y el agro, asegurando estabilidad jurídica y libre disponibilidad de divisas. Sin embargo, la respuesta es categórica: pocas o ninguna inversión extranjera se acogió al RIGI hasta ahora. La realidad muestra que la Inversión Extranjera Directa (IED) se acaba de desplomar y con ella el RIGI, por lo que ahora el gobierno intentará sancionar un “Super RIGI” en un marco de fuerte recesión.
Fuga de capitales a fines de 2025
A fines de 2025, los capitales extranjeros huyeron del país, dejando un agujero de 4.700 millones de dólares, principalmente en la industria. Según el Banco Central, la salida neta de capitales de firmas no nacionales fue de 4.687 millones de dólares.
Técnicamente, esta “espantada de capitales” fue consecuencia de la cancelación de deuda comercial desde filiales locales hacia sus casas matrices. Lo preocupante es que la salida se dio en la industria manufacturera, una de las principales generadoras de empleo y la más perjudicada por la apertura indiscriminada de importaciones y el atraso del tipo de cambio.
Desinversión y crisis del modelo
Al desbande industrial le siguió la desinversión en el comercio y las autopartes, agravado por la caída de los salarios reales. Este escenario ocurrió en apenas cuatro meses tras las elecciones de medio término. Es decir, la fuga se dio después de la victoria de Milei en casi todo el país, lo que sugiere que las empresas advirtieron que las condiciones de crecimiento estaban lejos de concretarse.
La IED está en crisis total: del RIGI original, de sus 36 iniciativas aprobadas, unas 22 (dos tercios) aún están siendo evaluadas. Ante este panorama, el nuevo “Super RIGI” busca ampliar los beneficios a más sectores, lo que algunos analistas ven como un intento de poner al país de rodillas ante empresas no nacionales.
El techo del sector extractivo
La cara más cruel de esta coyuntura se ve en los números: a fines de 2024, los dólares ingresados por inversiones mineras ascendieron a 1.760 millones, pero al comenzar 2025, cayeron a solo 150 millones. Los sectores que apostaron al país parecen haber encontrado su techo o perdido la confianza.






