El gobierno de Nigeria asestó un golpe crítico a las estructuras criminales que operan en el interior de su territorio. Según confirmaron fuentes oficiales, soldados del ejército regular abatieron a más de 300 miembros de bandas armadas dedicadas al secuestro extorsivo y al robo a gran escala de ganado en el estado noroccidental de Zamfara. La exitosa maniobra representa uno de los avances más significativos de los últimos meses en la estrategia de pacificación regional.
Las tropas gubernamentales, operando en coordinación con grupos locales de autodefensa civil, lanzaron una contraofensiva de dos días en el distrito de Gummi. “La operación condujo a la eliminación de más de 300 terroristas”, ratificó mediante un comunicado oficial el comisionado de información de Zamfara, Mahmud Muhammad Dantawasa. Los enfrentamientos se desencadenaron la noche del miércoles, cuando una columna de aproximadamente 1.000 bandidos perpetró un robo masivo de ganado, extendiéndose los tiroteos durante toda la madrugada y la mañana siguiente. De acuerdo con testimonios de residentes del área, el ejército había intentado asaltar el campamento base de los delincuentes hace dos semanas, pero se vio obligado a replegarse al ser superado en número.
Alianza criminal y extorsión rural
El norte y el centro de Nigeria sufren el asedio constante de organizaciones compuestas por cuatreros, delincuentes comunes y células yihadistas. Analistas internacionales de seguridad advierten que estos grupos han comenzado a fusionar sus operaciones debido a la coincidencia de intereses financieros y logísticos, aprovechando la fragilidad institucional del gobierno central en zonas rurales empobrecidas. Su modus operandi incluye el asalto de campos agrícolas, el robo de animales y la imposición de extorsiones económicas para permitir que los productores locales accedan a cultivar sus propias tierras.
El entramado de violencia se complementa con la persistente insurgencia que facciones fundamentalistas sostienen desde hace 17 años en el norte del país, entre las que destacan la milicia radical Boko Haram y su escisión rival, la Provincia del Estado Islámico de África Occidental (ISWAP). Ambos frentes han recurrido históricamente a los secuestros masivos de niños en edad escolar como mecanismo de presión para exigir rescates millonarios a las autoridades.
Cooperación con Estados Unidos y rescate de rehenes
En paralelo a las operaciones en Zamfara, la cúpula militar de Nigeria informó este sábado sobre el rescate de más de 40 niños que permanecían secuestrados por presuntos yihadistas. La incursión de salvamento se ejecutó en el suroeste del país —una región históricamente considerada a salvo de la actividad insurgente— y dejó un saldo de bajas en las filas del ejército durante los enfrentamientos.
Esta ofensiva contra el terrorismo se inscribe dentro de un incremento en las operaciones conjuntas con el gobierno de los Estados Unidos, país que mantiene desplegados a cientos de soldados en territorio nigeriano para tareas de inteligencia y apoyo táctico. En esa línea de cooperación transnacional, una misión binacional ejecutada el pasado mes de mayo en el noreste del país ya había logrado abatir al segundo al mando de la estructura del Estado Islámico en la región, junto a unos 200 combatientes de su facción.






